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Carátula de Tomboy Tomboy

7

Tema peliagudo. Una niña de diez años tiene dudas en su interior: se siente un chico. Viste como tal y lleva el pelo corto. En su nuevo grupo de amigos se hace pasar por Michel y esconde que, en realidad, es Laure. Empieza a aventurarse en un juego de doble identidad peligroso y con un único final posible. La directora francesa Céline Sciamma trata el tema con suma delicadeza y con mucho sentimiento.

El relato es corto, al mismo tiempo que intenso y emotivo. Lo primero perjudica al resultado global, pues algunos frentes se quedan en el tintero -más reacción del padre- y no todo acaba subyugando al espectador. Por contra, la historia por sí misma funciona y su tratamiento conciso y riguroso soslaya caer en el burdo maniqueo o la banalización de la sexualidad.

El personaje del niño -creo más oportuno referirme a él con este sexo- es el epicentro y lleva el peso del relato, sin altibajos y protagonizado varios momentos para el recuerdo como el partido de fútbol, el baño en el río o el corte de pelo junto a su hermana. El guión se inmiscuye minuciosamente en su psique para desgranar sus dudas, temores, sentimientos y engaños. Todo con una sutilidad que agradecerá el espectador más entregado a la causa.

Tomboy alza el vuelo gracias a la brillante interpretación de Zoé Héran y por un desenlace redondo. La historia no dejará indiferente a nadie y pondrá al espectador en una posición incómoda: aceptar la condición de la niña o dejarse llevar por unos prejuicios anquilosados como los de la madre. Aceptar o censurar. Dejar vivir o morir. Amar o despreciar.

Lo mejor: La actriz protagonista y la sutilidad del relato

Lo peor: Se hace demasiado corta

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Fotografía de Evhane
Carátula de Las mujeres que aman demasiado Las mujeres que aman demasiado

2 Hola buenos dias...recientemente estoy leyendo el libro de las Mujeres que aman demasiado,de Robin Norwood pues no paso por mi mejor momento sentimental,y habia oido que era un libro muy bueno..pero conforme iba leyendo pasaba las paginas..por que todo el rato se centraba en que si las mujeres nos acercamos a lo inestable y emocional d los hombres es por el cariño que nos falto en el hogar,se me hacia super pesado,porque yo he tenido un hogar lleno de cariño,y me han querido,y sin embargo mis relaciones han sido fracasadas,desastrosas,tormentosas,y fui buscando siempre el mismo perfil de hombre,quizas exista un trauma en la infancia,o mi primer amor,pero no en mi familia...y me ha decepcionado bastante,pues lo busque como autoayuda,pero se me hacia pesado en muchos textos,solo se centraba en los Roles familiares,no tiene que ser ese el motivo de que busquemos eso,a veces puede ser el hecho de una relacion traumatica en el pasado,o simplemente que es asi..queria dar mi humilde opinion y si me recomendais otra clase de libro,os lo agradeceria.mUCHAS gracias por vuestro tiempo.Un cordial saludo

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Fotografía de Paco
Carátula de Diaz: No limpiéis esta sangre Diaz: No limpiéis esta sangre

6

Génova, año 2001. Una botella lanzada por un exaltado manifestante se rompe en mil pedazos a los pies de la policía. Sólo los más sabios visionarios podían preveer que los efectos de ese lanzamiento continuarían sintiéndose una década después. Pocos días antes de que el mundo entero se uniera para ver sorprendido la caída de las Torres Gemelas y unos años antes de que el capitalismo estallara, lo que fueron las semillas del actual movimiento indignado se denominaba movimiento antiglobalización. Primo hermano del casi marginal antisistema y que, si bien despertaba tantas simpatías como recelos, no tenía la dimensión social que tiene en la actualidad cuando la crisis ya es algo generalizado y la brecha entre poder y miseria ha quedado más que patente.

Por aquel entonces se celebraba la cumbre del G8, que reunía en la ciudad italiana a los máximos representantes de los países abanderados de la economía global. Los enfrentamientos entre fuerzas del orden y manifestantes fueron especialmente virulentos, en una época en que los telediarios no solían abrir con imágenes de brutalidad policial como ahora. Entre otras cosas porque entones había cientos de cámaras, pero ahora hay miles y caben en el bolsillo. Los disturbios pasaron a la historia por la muerte de un joven manifestante por disparos de un carabinieri aún más joven y en ellos también tuvieron cabida sucesos como el asalto a la escuela Díaz, en el que la policía tomó dicho recinto, con técnicas propias de las represiones de dictaduras sudamericanas, mientras los manifestantes descansaban como podían tras su jornada reivindicativa, para luego ser interrogados al estilo de una prisión iraquí.

La casualidad, o no, ha querido que casi coincidan en cartel dos películas que podrían ser complementarias. Mientras que El capital se centra en el retrato de quienes desde arriba siguen dominando sin mancharse la economía mundial, Díaz: no limpiéis esta sangre refleja la convulsa realidad del mundo globalizado a pie de calle. Y, aunque su acción se sitúe 11 años atrás, en los inicios del fenómeno, sabemos o sospechamos que las cosas sólo han cambiado en pequeños detalles. Pero los distintos enfoques y las técnicas narrativas también diferencian en mucho ambas películas, dando clara ventaja al imperfecto filme de Costa-Gavras.

En Díaz: no limpiéis esta sangre, el realizador Daniele Vicari consigue de sobras su cometido, logrando que sintamos la rabia e impotencia que debe sentir un individuo apaleado por la policía
(o parecido, algo así sólo puede vivirse en primera persona). Para ello se vale de mezclar imágenes reales de los enfrentamientos con otras netamente ficticias, pero que por su estética sucia y su constante movimiento no desentonan con las anteriores. Algo similar pudimos ver en los docu-dramas Bloody Sunday u Omagh, sobre otra cruenta represión y sobre los estragos del terrorismo en Irlanda.

En el caso que nos ocupa, la brutalidad de lo que vemos y posibles simpatías previas nos obligan a posicionarnos en el bando víctima, convirtiendo lo que podría y debería haber sido una película para la reflexión exclusivamente en un artefacto de denuncia. No vamos a poner en duda la veracidad de lo que se cuenta en Díaz: no limpiéis esta sangre, los inevitables créditos que cierran la película son testimonio de las violaciones de derechos humanos que allí se cometieron y de la inmunidad policial tras los sucesos. Además, basta con ver las grabaciones con móviles tras una manifestación para saber que la realidad sangra por sí misma. Pero mientras que Costa-Gavras se toma cierto distanciamiento irónico, humaniza al ambicioso banquero protagonista y deja un espacio para cuestionarnos a nosotros mismos, aquí la reflexión se sustituye por el porrazo. En ningún momento se indagan en las contradicciones del movimiento antiglobalización, dando una visión en exceso edulcorada, y el dirigente policial que duda sobre la utilización de la fuerza no parece más que un elemento testimonial entre tanto antidisturbio sádico cercano a la caricatura. Se pierde así la oportunidad de ofrecernos un retrato más amplio de una sociedad crispada, con un triste pasado fascista, donde todo el mundo está convencido de tener la razón y los medios de comunicación creadores de opinión se mueven por intereses de poder (se trata de Italia, pero la similitud con España es evidente).

Nada que objetar si esta película fuese un thriller o cine de terror, pero la voluntad de hacer un comentario sobre la realidad está presente. Y a base de golpes se puede lograr que creamos con exactitud lo que se nos cuenta, o bien perder su efectividad por exceso y terminar por preguntarnos cuánto hay de ficción en esta narración. Díaz: no limpiéis esta sangre denuncia unos hechos que no deben ser olvidados pero sus métodos expositivos, aunque puedan resultar efectivos, tienden a la demagogia y a un maniqueismo que debería haberse evitado, porque siempre juega en contra -por muy nobles que sean los fines-, además de simplificar la realidad. Una realidad que en la pantalla de cine no hay manera de averiguar dónde termina y dónde empieza la ficción.

 

Lo mejor: Denuncia hechos que han ocurrido y pueden volver a ocurrir

Lo peor: Nos obliga a creérnosla entera

Nota: 6

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Fotografía de Andrés
Carátula de Scary Movie 5 Scary Movie 5

5

Cuando los Hermanos Wayans dejaron la franquicia de Scary Movie el encargado de recoger el testigo de la exitosa franquicia cómica fue, nada más y nada menos, el ilustre David Zucker, probablemente uno de los genios de la comedia USA con más impacto en las últimas décadas -Aterriza como puedas (1980), Top Secret (1984), Agárralo como puedas (1988)-. Una decisión que, si bien no deja de resultar congruente con el espíritu de la saga –la propia Aterriza como puedas es una de las spoof movies más famosas-, no ha cumplido las expectativas. Zucker no satisface ni en su papel de director de las dos entregas anteriores ni, ahora, como productor.

Decimos que no cumple las expectativas, aunque habría que puntualizar que no las cumple de cara al espectador – Scary Movie III (2003), el debut de Zucker en la saga, sigue siendo la segunda más taquillera de la franquicia-, ese espectador que podía esperar el influjo de aire surreal y –todavía más- absurdo que caracterizaba los productos de la ZAZ frente al que había visto en las dos primeras entregas de Scary Movie; sin embargo parece que aquí el sello de los Wayans –el sempiterno porrero, el slapstick a la enésima potencia, ese tono nigga a lo I like big butts- prevalece y el maestro acaba siendo fagocitado por el discípulo.

Y es en esa adaptación de Zucker a los Wayans –con algún apunte genial de ese humor de Zucker, aquí casi de autor, que hace pensar en qué hubiera podido pasar al adaptar la franquicia al director- en la que se mueve la saga desde entonces. Esta crítica, por ejemplo, podía corresponder a la tercera entrega de la serie y no pasaría nada, porque tampoco habría mucho más que comentar. El ejercicio consistiría en sustituir los productos parodiados –allí Señales, aquí Mamá, allí The Ring, aquí Posesión Infernal-, a los actores –Anna Faris ya está mayor para el papel así que será mejor coger a Ashley Tisdale, recién salida de High School Musical- y a los cameos más de moda en el momento –antes Carmen Electra, ahora Charlie Sheen y Lindsay Lohan (genial eso de meter en el cartel a Sheen, eso sí que es gracioso)- y, voilá, lista la nueva Scary Movie.

Porque, como he señalado, lo nuclear, el sustrato cómico, la piedra angular que ha definido a Scary Movie desde sus orígenes sigue ahí. Con más o menos eficiencia –en este caso creo que con menos- sigue procurando alguna buena carcajada al espectador –la parodia estilísitica de Cisne Negro-, aunque, y esto también caracteriza a la saga, en muchos momentos se desliza a unas situaciones cuyo humor resulta más bien tedioso.  Supongo que se tratara de algún impedimento cultural, o de edad o de falta de psicotrópicos durante el visionado, pero no consigo entender cómo el artífice de un personje como Frank Drebin puede considerar que funcionan determinadas escenas de Scary Movie V que casi caen en la vergüenza ajena.

 

Lo mejor: El metagag con “The Cabin in the woods”.

Lo peor: El abuso del slapstick.

Nota: 5,5/10

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Carátula de La princesa que creía en los cuentos de hadas La princesa que creía en los cuentos de hadas

10 Mi hija me solicito que le comparar este libro, a lo mejor se dejo lleva por el titulo pero tampoco es mi idea dejar de fomentar la lectura. Sera recomendable para una niña de 10 años leerlo? Ojala me puedan orientar. Gracias Saludos

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Fotografía de DriwanElfo
Carátula de The Amazing Spider-Man The Amazing Spider-Man

7 No digo que sea mala, pero buena tampoco lo es. Tiene momentos, lo quieren mostrar desde otro punto de vista que las muy conocidas predecesoras. es ligeramente refrescante comparado con el clasico, aunque cuando se pone la mascara parece un extraterrestre, interesante que la telaraña no sea propia de el, si no un invento. Al lagarto le falto mucho, por lo menos phoshop debieron usar para que se vea mas real, mas autentico, y que una extremidad le crezca en unas horas, demasiado increible, por lo menos debio tomar una semana, me hubiera gustado que sea asi. puntos tambien por que falta ese villano, es un clasico. Se puede ver, pero solo una vez.

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Carátula de La nostra vita La nostra vita

6

La vida continúa. Ese es el mensaje. Claudio (Elio Germano) es un trabajador de la construcción, felizmente casado que ve como su vida se desmorona con la muerte de su esposa. Lo único que busca es una oportunidad de negocio para sacar adelante a sus tres hijos y mantener la mente ocupada. “La nostra vita es una historia muy humana, muy próxima, que explica las diferentes caras de la vida y la muerte. La película es un recorrido por la vida del protagonista desde que su mujer muere al dar a luz hasta que consigue enmendar un poco el caos en el que se ve inmerso por culpa de sus malas decisiones. Joven, viudo, con tres hijos y con algún que otro secreto que podría llevarle a la ruina.

El guión no es malo, pero su planteamiento empeora conforme va avanzando la película. Lo que empieza siendo un drama, o una piedra en el camino, se convierte en un desbarajuste sin sentido que en algunos casos roza el cinismo. El protagonista deja de ser un “buen tío” para comportarse como un negrero, desalmado. No tengo claro si este cambio brusco era algo buscado por el director o si simplemente es en la segunda parte cuando descubrimos su verdadera cara. En todo caso, está mal llevado.

Por momentos, la película, como ya es común en el cine italiano, parece una comedia coral (sobre todo en la primera parte cuando el matrimonio se reúne con la familia de Elio). Los actores principales, en concreto Elio Germano están fabulosos, enérgicos pero no sobreactuados. Los niños (Damiano de Laurentis y Guglielmo Luca) añaden la parte más tierna y coherente del film.

La película de Daniele Luchatti sorprende por la franqueza y el realismo con que está contada. Como digo, por momentos parece perder el norte, o el sentido con el que está escrita. Sorprende negativamente la crudeza de la relación que mantiene Claudio con el hijo de un vigilante de seguridad que trabajaba en la misma obra que el protagonista. Tampoco convence el hecho de que Claudio no recuerde prácticamente nunca a su mujer, o no tanto como el espectador espera. Por estas cosas la película carece de realismo y credibilidad. Perdemos toda la empatía que sentíamos por el protagonista, sobre todo en la escena del entierro de su mujer.

Definiría el trabajo de Luchetti como brusco e incoherente. Incoherente porque no entendemos las reacciones del personaje. Es posible que el cineasta italiano buscase esta actitud en la segunda parte del film, pero a mí parecer la historia pierde el interés y el sentido. No refuerza la relación con sus hijos, ni siquiera el poder de la lucha y la superación.

Lo mejor: La interpretación de Elio Germano

Lo peor: La incoherencia en el guión y en la creación de los personajes

Nota: 60

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Carátula de Dos más dos Dos más dos

6

En el cine argentino no solamente hay lugar para dramas profundos cargados de significado. Hay también espacio para las comedias ligeras, como esta, la cual no  escapa de otro de los temas que gustan tanto en el país: la crisis de identidad, concretamente la sexual. Eso es lo que le pasa aEmilia (Julieta Díaz), que con una vida envidiable pero demasiado organizada, le propone a su esposo Diego (Adrián Suar), que permanece más indiferente a esa monotonía, que practiquen el intercambio de parejas, al descubrir que sus mejores amigos, Richard (Juan Minujín) y Betina (Carla Peterson) son asiduos a esta praxis.

La historia viene explicada en un guión trabajado, conteniendo secuencias más propias de Woody Allen en Manhattan que de habitantes de barrios sofisticados de Buenos Aires. Aquí se tratan los problemas de pareja considerados tabú en general, y contraponiendo a Diego frente a su mujer, con más ganas de probar nuevas cosas, mientras que a él, un hombre hecho a sí mismo con éxito y con una posición de la que no quiere salir, esta opción le resquebraja todos sus esquemas.

El director Diego Kaplan ha ido de puntillas y sin pasarse, a la hora de tratar este estilo de vida tan controvertido: lo expone de forma sencilla y cercana, tratándolo como una opción más a tener en cuenta. Ni se pasa de desinhibida, pero tampoco peca de puritana. Ha sabido encontrar el equilibrio para acercarse a todos los públicos.

La película aporta escenas de humor, como la de la fiesta, en la que cualquiera puede comprender al personaje protagonista, Diego, y no por mojigatería, sino por estar en una situación incómoda en la que lo único que se desea es escapar de allí.

Técnicamente la realización es bastante tradicional. Así se resalta más la chispa de la película, que radica en el texto, y cómo lo ha desarrollado el reparto. Los cuatro actores principales se desenvuelven a las mil maravillasindagando en los asuntos matrimoniales, cada uno resaltando un carácter: la curiosidad, el rechazo, el pragmatismo o la espontaneidad.

Como secundarios, Alfredo Casero tiene el papel estereotipado de gracioso, lo que no quita que esté sobresaliente cuando tiene que sacar los colores al protagonista.
 
Pese a la formalidad y las risas que despliega, Dos más dos se desarrolla en formalismos. Secundarios ya vistos, momentos desesperados, que aunque hacen reír no aportan originalidad, parece que estuvieran hechos en un molde ya impuesto por el género de la comedia. Es transgresora solamente en el tema a tratar, dosificado con conversaciones divertidas y ofreciendo elipsis que poco misterio dan a la trama en sí.

Pero las risas de todos modos están garantizadas. El público pasará un rato divertido, pero quizá también le hará cuestionarse cosas sobre su vida personal. Es un trabajo que habla de la amistad, de los celos, de la vida en pareja, del erotismo, de enamorarse, del morbo, de la fidelidad, y todo desde una perspectiva dirigida a todas las mentalidades, y así nadie salga herido.
 
Lo mejor: Las conversaciones de pareja de Diego y Emilia
Lo peor: Aparte del mero entretenimiento, no tiene demasiada personalidad para atrapar totalmente al espectador
Nota: 60/100

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Carátula de Tango libre Tango libre

7

Esta es la historia de un trío. No. De un cuarteto; formado por una mujer (Anne Paulicevich), su marido (Sergi López), su amante (Jan Hammenecker) y el voyeur (François Damiens). Pero todavía esta relación es más llamativa cuando se sabe que la historia transcurre en una cárcel, que los hombres son compañeros de celda, la mujer les va a visitar con su hijo, y el mirón, además de ser guardia en la prisión, es un compañero de clase de baile de ella. De tango, para ser exactos. No podía ser otra danza.

“Tango Libre” es una trama con contrastes. La fuerza del baile argentino frente a la vida calmosa de una cárcel belga, el estilo de vida amorosa libre frente a la mirada tradicional que observa tales libertades. Y sin embargo, su lirismo está sellado con comedimiento, pero con un toque de espontaneidad a la vez.

Francia, Bélgica y Luxemburgo se han unido para hacer una película que ha sabido dirigir con acierto Frédéric Fonteyne, uniendo en esta obra de arte sus dos pasiones: el cine y el tango. Como ha recalcado el realizador, lo que pretendía con este trabajo, su cuarto filme, es conseguir un tono de tragicomedia, de ahí que el argumento contenga componentes absurdos, momentos muy duros, y belleza, mucha belleza.

El gran juego de la película también radica en los cuatro actores, que han desarrollado perfectamente los cuatro puntos de este cuadrado sentimental. François Damiens hace un JC inmenso, que contempla a Alice y le fascina, a la que solamente puede poseer bailando, además de mirar atónito los vaivenes de ese trío inicial. Alice Paulicevich dota a Alice, el objeto de deseo de los tres hombres, de una delicadeza cuantiosa. La actriz confecciona así una antítesis a la típica figura de femme fatale que se ha visto anteriormente en la historia del séptimo arte. A Jan Hammenecker le toca ser el preso más sensato, ese Dominic tan contenido.

Pero ante estos tres intérpretes está la fuerza brutal que eclipsa a los demás, una fuerza llamada Sergi López, que da igual a quien dé réplica, porque se lo va a comer igualmente. Esta ocasión no iba a ser una excepción, y así apunta otro éxito a su cosecha. En “Tango Libre” es el impulsivo Fernand, un hombre tosco, rudo, al que le cuesta mostrar sus sentimientos hacia los demás.

Con un lenguaje lleno de metáforas, en donde los silencios forman parte del diálogo, y la expresividad de las escenas es inmensa, es como se desarrolla este filme tan íntimo: Donde la vida real transcurre de forma apacible, y gracias a los acordes del baile de la pasión se puede revelar toda la emotividad contenida, paso a paso, giro tras giro. No hay fuerza para decir las verdades, solamente Antonio, el hijo adolescente, será el que no aguante más el ambiente de templanza, y reproche a su madre todos los pensamientos guardados.

Esta historia de amor se cuenta con una narrativa sencilla que no solo aporta belleza y tenuidad al texto, también da normalidad a la situación y lo acerca al ámbito costumbrista.

No importa el contexto. Bien sea una sala de baile o una sala de visitas penitenciarias, el espectador será testigo de una sutil unión, expresada por medio del ardiente tango o del sosiego de la vida cotidiana.

Lo mejor: El final y Sergi López
Lo peor: Ciertas partes con monotonía
Nota: 70/100

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Fotografía de brandoikaro
Carátula de Oblivion Oblivion

1 Sinceramente, Ton, no me hace mucha gracia. Siempre sale en todas las escenas, las habida y las por haber. Pero fui con ilusión a ver su nueva pelicula, pero com siempre: otro fraude. Toda la pelicula se basa en la misma escena, no llegan a 8 los personajes del vidio y toda ella transcurre en un mismo escenario. No tiene sentido ni fundamento alguno.

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