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San Sebastián 2017: Las 10 mejores películas de Sección Oficial

San Sebastián 2017: Las 10 mejores películas de Sección Oficial

Repasamos la sección competitiva destacando los títulos más notables, tanto los contendientes a la Concha de Oro como aquellos fuera de concurso o proyecciones especiales.

La edición 65ª del Zinemaldia empezó renqueante los primeros días del certamen con varias películas más bien flojas. No obstante, una vez cruzado el ecuador, el nivel de las películas de Sección Oficial subió y contribuyó  a obtener una de las cosechas más redondas de los últimos años. Quizás no ha habido ninguna obra maestra, pero tampoco hay ningún desastre como añadas anteriores. Nuestro listado, tan personal y arbitrario como otro cualquiera, incluye películas fuera de concurso (inexplicablemente no fueron contendientes a la Concha de Oro) y, sin que sirva de precedente, empieza por la ganadora del máximo galardón.

1. The Disaster Artist (James Franco)

La victoria de una comedia en un Festival de la categoría de San Sebastián debería ser motivo de alegría para toda la comunidad cinéfila. Si además resulta ser una gran comedia y el mejor título a competición, pues doble motivo. La nueva película como director de James Franco es un canto a la libertad creativa y a la consecución de los sueños partiendo de la historia real de Tommy Wiseau y el rodaje de su opera prima The Room, considerada la peor película del siglo XXI. The Disaster Artist también versa sobre como sobreponerse al fracaso y, en última instancia, se centra en la relación de amistad entre Tommy y su co-protagonista. Cabe destacar el trabajo interpretativo de James Franco, mimetizado en Wiseau sin caer nunca en la parodia o la sobreactuación. Por cierto, The Disaster Artist no juega al guiño por el guiño, pero es mucho más disfrutable con The Room presente en el imaginario del espectador. Notabilísima comedia que respira amor por el séptimo arte.

2. Pororoca (Constantin Popescu)

El cine rumano ha pisado fuerte esta edición. La mejor de las dos contendientes es esta crónica del descenso a los infiernos de un padre cargado con una gran losa a sus espaldas: la culpa de haber perdido a su hija de cinco años una mañana de domingo en el parque. La desaparición de la niña, narrada en un magistral plano secuencia inicial, supone un punto de inflexión en Tudor, el protagonista (brillante Bogdan Dumitrache, ganador de la Concha de Plata al mejor actor). Pororoca es la película más contundente de esta edición con una puesta en escena exquisita y una poderosa energía visual generada desde la sobriedad. El comentado inicio y su desenlace son acojonantes en un metraje de dos horas y media -muy criticado-, necesario para lograr la máxima empatía del espectador con el calvario del protagonista y su autodestrucción que lo conduce a un dolor irremediable y una obsesión de fatales consecuencias.

3. Le lion est mort ce soir (Nobuhiro Suwa)

Otra película con cine dentro del cine en esta Sección Oficial. En esta ocasión centrada en un legendario actor en el ocaso de su vida y un grupo de niños que deciden rodar una película alrededor de la figura de este misterioso hombre que habita en una casa abandonada. Jean, el anciano protagonista, interpretado por el legendario (y estupendo) Jean-Pierre Léaud, vive atrapado por su pasado y el recuerdo de su amor de juventud. El cineasta japonés, Nobuhiro Suwa, impronta el relato de una nostalgia y una sencillez abrumadoras. Esta especie de Super 8 meets nouvelle vague es una inspiradísima reflexión acerca del tiempo y la dicotomía entre la vida (las nuevas generaciones) y la muerte (la decrepitud del Jean). Una joya que merecía ocupar un lugar en el palmarés.

4. Morir (Fernando Franco)

Tras recibir los máximos elogios con su debut La herida hace cuatro años en el mismo Festival de San Sebastián, Fernando Franco ha presentado su segundo trabajo fuera de concurso. Decisión incomprensible del comité seleccionador, porque Morir es una de las mejores películas de esta edición. El joven director pone a prueba a una pareja de treintañeros frente a la inminente amenaza de la muerte. La descomposición interior y exterior de Luis y Marta, soberbios Andrés Gertrudix y Marian Álvarez, es el motor de esta película tan seca como dolorosa y tan sobria como contundente. Una aproximación a la enfermedad sin sentimentalismos ni trucos de guion.

5. Handia (Jon Garaño y Aitor Arregi)

La mejor película española aspirante a la Concha de Oro que, finalmente, logró el Premio Especial del Jurado. El nuevo trabajo de los creadores de Loreak, Jon Garaño era uno de los co directores y Aitor Arregi uno de los guionistas, es una preciosa historia entre dos hermanos que reivindica la tradición oral y la construcción de leyendas (rurales) urbanas. Inspirada en la historia real de Joaquín, un guipuzcoano considerado el hombre más alto de Europa en la segunda mitad del siglo XIX. Handia es un film que crece en el recuerdo del espectador conforme pasan los días desde su visionado y el misticismo, la ternura y la emotividad de la historia perduran. Por cierto, la banda sonora de Pascal Gaigne es exquisita.

6. El autor (Manuel Martín Cuenca)

Expectación máxima ante el nuevo trabajo de Manuel Martín Cuenca porque se presentaba en San Sebastián tras ganar el Premio FIPRESCI en el Festival de Toronto en Special Presentations y porque Caníbal, su anterior película, fue de las mejores de ese año en la cosecha española. Cuenca adapta la novela de Javier Cercas para construir una comedia negrísima y un personaje tan perturbador como en todos sus films, pero ahora desde una vis cómics y de voyeur. El autor versa, como The Disaster Artist, en la lucha incansable por conquistar un sueño ligado a la creatividad. El de Álvaro, magistral Javier Gutiérrez, quizás nunca haya estado mejor; es escribir una gran novela. El peaje para lograrlo es extrañamente cómico y lúgubre.

7. The Captain (Robert Schwentke)

El cineasta alemán, afincado desde hace años en Hollywood con pasables pasatiempos (Plan de vuelo: Desparecida o Red) y estruendosos fracasos (R.I.P.D o La saga Divergente: Leal), regresa a su tierra natal para encauzar su filmografía a través de un tema demasiado manido (el nazismo), pero contado a través de una óptica algo novedosa: la suplantación de identidad para sobrevivir a cualquier precio entre tanto horror. Un soldado raso roba el traje de un oficial nazi fallecido y recluta un grupo de desertores para salir del pozo en el que se encuentran tras la contienda bélica y saquean todo aquello que se posa ante sus ojos. Rodada con elegancia, con aire de gran clásico (La lista de Schindler y el cine de David Lean están ahí), pero con escasa carga emotiva y, pese a una originalidad en la perspectiva, no es suficiente para redimir la pereza ante una historia que suena a ya vista. El premio a la mejor fotografía es irreprochable, merecido.

8. La buena esposa (Björn Runge)

La mejor película de clausura de las últimas cinco ediciones y tampoco es demasiado reseñable, aunque sí estamos ante una buena película. Para el Festival de San Sebastián es todo un logro. Drama matrimonial sobre los secretos y sacrificios que cimientan una relación y el papel relegado de la mujer hasta hace pocos años. Glenn Close lidera esta historia en el rol de una mujer que vive bajo la sombra de su marido (Jonathan Pryce), un escritor popular flamante ganador del Nobel de Literatura. La concesión de este galardón aflorará viejas rencillas y pondrá a prueba la estabilidad de un matrimonio aparentemente perfecto. Lástima de un guion simple cuyo desarrollo de los sentimientos acontece precipitado y sin ahondar en las distintas e interesantes artistas del relato. Glenn Close merecería por esta interpretación el Oscar al séptimo intento.

9. Alanis (Anahí Berneri)

Drama social argentino al más puro estilo de los hermanos Dardenne con la autoafirmación personal de su protagonista como eje central. Alanis vive al borde del precipicio en la marginalidad de la desigualdad de Buenos Aires tras ser desahuciada de la casa donde vivía y trabajaba ejerciendo la prostitución. El film es una crónica de desgracias con la ferviente lucha por salir del atolladero, pero con escasos resultados. Quizás ante la poca predisposición al cambio solo queda la sororidad. El premio a la mejor dirección para Anahí Berneri se antoja excesivo, pero es el segundo que recae en una mujer en 65 años. Celebremos este hito. Por otra parte, la Concha de Plata a la mejor actriz para Sofía Gala es mucho más merecido por el tour de fource de la joven intérprete.

10. Una especie de familia (Diego Lerman)

Algo decepcionante el nuevo trabajo de Diego Lerman tras la notable Refugiado, pero Una especie de familia es un buen drama sobre el dolor por la pérdida de un hijo y la voluntad de persistir para resarcir esa ausencia. El gran baluarte de este film es la excelente interpretación de Bárbara Lennie, la favorita personal de un servidor para obtener el codiciado galardón. Lerman, junto a su co guionista María Meira, obtuvieron el premio al mejor guion, el aspecto menos logrado del conjunto, porque la historia se pierde en recovecos poco acertados. No obstante, Una especie de familia permite abrir debates tan interesantes como el de la gestación subrogada.

Alain Garrido.

Enviado por: Alain Garrido el 03/10/2017
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