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Dignidad inquebrantable

Una mujer fantástica
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Dignidad inquebrantable
Crítica de Una mujer fantástica

Alain Garrido Por Alain Garrido el 12/10/2017 7

Caer y volver a levantarse. Ser humillada y mostrarse impasible ante las vejaciones. Marina es la mujer fantástica del título y lo es por su convicción a no rendirse ante nada ni nadie. A vivir con sus sueños, su rutina y su amor. Aunque ese amor ahora esté perdido (su novio Orlando ha fallecido), también se sobrepone a ello. No hay obstáculo que resquebraje la autoestima de Marina. Un recorrido parecido al de Gloria, la protagonista de la anterior -y espléndida-  película de Sebastián Lelio.

Una mujer fantástica no está a la altura de Gloria, aunque casi; no deben compararse, pero siendo dos películas del mismo director y hermanadas por dos protagonistas femeninas tan potentes y reivindicativas resulta imposible. No obstante, Lelio en este nuevo trabajo parece tener un estilo mucho más personal y ofrece una puesta en escena magnética (brillante uso del color), aunque quizás abuse de metáforas visuales. El cine de Almodóvar planea en este relato de una mujer fuerte y honrada, pero el cineasta chileno nunca se extralimita en esa reminiscencia fílmica.

La muerte del ser querido abre un período de transición en el porvenir de Marina. Un camino plagado de espinas (los familiares del difunto, la policía, los gamberros, etc.), pero ella nunca pierde la dignidad. Su amor (el propio hacia ella y hacia Orlando) la dignifican y definen su personalidad. Su condición de mujer trans deja de ser relevante, tan solo interfiere en el relato para ahondar en las dificultades administrativas y en el rechazo social de ciertos ámbitos. Su lucha por ser ella misma es doble. Es más complicada.

Una mujer fantástica es Daniela Vega. La actriz chilena es transgéreno y supone una de las primeras ocasiones en que ocurre este hito, junto a Tangerine. Lo más importante radice en que Daniela Vega está pletórica, su interpretación es asombrosa. La convicción del personaje y la poderosa personalidad de Marina no serían lo mismo sin una actriz mayúscula a sus espaldas. Daniela lo es. Ella es el rostro de este calvario provocado por el vacío ante la muerte de un ser querido y por el acoso de los irrespectuosos.

Marina es todo corazón. Su catarsis en la escena de funeral es para aplaudir a rabiar. Su proceso de reivindicación del yo tiene una última parada en un baile catalizador de todo su empeño y depurador de sus frustraciones. Una mujer fantástica adolece de alguna subtrama no del todo bien cohesionada al relato principal, pero es una gran historia narrada por una gran mujer como deja bien claro el eslogan del póster: "Mi nombre es Marina Vidal ¿Tiene algún problema con eso?" Personaje único.

Valoración: 
7