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Acción nuclear

Atómica
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Acción nuclear
Crítica de Atómica

Daniel Pamies Por Daniel Pamies el 04/08/2017 8

En la serie animada ‘Padre de Familia’ (Seth MacFarlane) había un gag maravilloso, y muy recurrente, que creo que podría servir para explicar ‘Atómica’ (David Leitch). A mitad de algunos capítulos, y sin previo aviso, aparecía de la nada un pollo de tamaño humano, que comenzaba a pelear a puñetazo limpio con Peter Griffin. Sin más explicación, la trama del episodio se suspendía, inmediatamente, y los dos personajes se enzarzaban en una pelea sin cuartel, tan violenta como espectacular, y cruzaban golpes mientras iban avanzando por diferentes escenarios. El enfrentamiento llegaba a ser tan largo que, al final, a nadie le importaba quién era ese pollo, ni por qué estaba ahí, ni por qué tenía esa acérrima enemistad contra Peter. La pelea era, literalmente, un relleno de tiempo que absorbía toda la atención, como un agujero oscuro en el centro del relato, y ante el cual uno no podía hacer nada más que rendirse y dejarse fascinar por las imágenes en movimiento. Alucinar hasta que, una vez finalizada la pelea (siempre quedaba inconclusa), el hechizo se rompía y todo volvía a su curso: Peter Griffin se sacudía el polvo, la trama del episodio se retomaba con toda naturalidad donde se había dejado, y la historia continuaba, como si allí nunca hubiera pasado nada.

Después de ser la Imperator Furiosa de la monumental ‘Mad Max: Fury Road’ (George Miller, 2015), la idea de ver a Charlize Theron repartiendo candela se vende sola. Y si a eso le añadimos como director a David Leitch, responsable de una de las cumbres del cine de acción contemporáneo: ‘John Wick’ (Chad Stahelski, 2014) y de infinidad de escenas de riesgo en películas como ‘El club de la lucha’ (David Fincher, 1999) ‘300’ (Zack Snyder, 2006), ‘V de Vendetta’ (James McTeigue, 2005) o ‘El ultimátum de Bourne’ (Paul Greengrass, 2007), la fiesta está garantizada. Y no decepciona.

Tomando la novela gráfica ‘La ciudad más fría’ como base y sustento de un guión que, en realidad, no necesita de tanta intriga, ‘Atómica’ despliega a dos niveles una trama de espías, agentes dobles y Macguffins digna de los sueños de la Guerra Fría. De fondo, el Berlín de finales de los ochenta, con el muro a punto de caer, y una consecuente -y exquisita- banda sonora con la florinata de la época: desde New Order hasta David Bowie, pasando por The Clash. Una selección musical que acompaña todo el metraje y lo hace moverse al ritmo del videoclip más desbocado. Cada set piece de acción es para enmarcar. ‘Atómica’ es la película de acción del verano. Y roza la perfección cuando se olvida de la carga narrativa, cuando se deja caer en ese tono autoconsciente (y casi autoparódico) que ‘John Wick’ mantenía en todo momento. ‘Atómica’ es un objeto fascinante cuando, igual que los momentos del pollo de ‘Padre de Familia’, suspende cualquier intriga que apenas sí tiene interés, y se centra en sus puntos fuertes. Cuando la acción se revela (y se rebela), desacomplejada, como el verdadero núcleo atómico de la película. Cuando ésta se olvida de los clichés, de las convenciones, y sustituye al amante francés de la novela gráfica por una mujer. O cuando, en un acto tan loco como atrevido, se atreve a citar a Tarkovsky en una secuencia en la que la acción rompe y atraviesa, literalmente, una pantalla de cine en la que se está proyectando ‘Stalker’ (Andrei Tarkovsky, 1979). Nunca una declaración de intenciones había dejado tan clara su intención. En definitiva, lo mejor para dejarse llevar por la película de Leitch es cuando la película se deja llevar, cuando se desata del corsé impuesto por la historia. ‘Atómica’ es puro músculo, y Charlize Theron está en plena forma.

Lo mejor: Esos momentos en los que la película se deja llevar.

Lo peor: La pelea por mantener una intriga sin interés, un fondo que no se deja absorber del todo por la forma.

Valoración: 8

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8