Usted está aquí

Venganza natural

Spoor (El rastro)
5 Valoración Mysofa
1 votos
? Valoración Usuarios
0 votos
0 Nota Externa
0 opiniones

Venganza natural
Crítica de Spoor (El rastro)

Alberto Richart Por Alberto Richart el 11/11/2017 5

La directora Agnieszka Holland regresa a su Polonia natal después de una larga carrera repleta de producciones para cine y televisión en países como Reino Unido, Francia o Estados Unidos. Vuelve con la voluntad de enmarcar en un paisaje salvaje una parte de la cultura natural: depredadores y presas vuelven a estar en la balanza de la moral y el vicio. En un vaivén entre el drama social y la comedia inacabada, Holland pone a discutir el animalismo con la animalada a través de la piel de Janina Duszejko (Agnieszka Mandat-Grabka), una profesora y astróloga que cree en los motivos naturales y desconfía de la cacería humana.

En un pueblo de Los Sudetes, Janina encuentra cadáveres de cazadores que parecen haber sufrido brutales ataques de animales. La profesora tiene su propia teoría: la revolución animal ha llegado y los “asesinos por ocio” son sus potenciales víctimas. La interpretación de Mandat-Grabka resalta sobre el resto de elementos del film por la particularidad de un personaje que parece haber construido su propia filosofía de vida y su misión sea transmitirla al resto de la comunidad. "Particularidad" porque los nervios pierden a este personaje que, sumido en su universo, se desplaza bipolarmente entre la máxima locura y la calmada sabiduría científico-astral. Quizás lo que más chirríe al espectador pueda llegar a ser esta capacidad de Janina de comportarse como un mar en calma o como la mayor de las mareas.

“Spoor” juega a la confusión constantemente con su personaje principal, pero también con la trama que le rodea. Sacrifica su interés por un posible caso policial para centrarse en la anodina vida de un pueblo rural que ve sus cimientos tambaleados por los sucesos acontecidos. Y con ello, la relación de personajes marginales que deriva de una sucesión de hechos que van interesando cada vez menos al público: ante la búsqueda de un cariño hacia personajes curiosos, la película descuida el tono que le impide soltar el vuelo como los drones utilizados en cada plano paisajístico. La dirección fotográfica es uno de los aciertos del film, facilitado en gran parte por una localización que luce toda su belleza durante las cuatro estaciones que ocupa la historia. No obstante, el uso abusivo de algún dron innecesario ofrece travellings demasiado rápidos que empujan al espectador fuera de la narración.

Con todo, Holland realiza un retrato social un tanto amanerado, desprovisto de una naturalidad que precisamente pretende defender. El arco de su personaje principal se construye correctamente desde su detonante inicial, pero el mensaje “vegano” de la ficción pierde fuerza conforme avanza el metraje. El inicial interés por su género más detectivesco no encuentra su sitio en un guion cargado de afecto sentimental artificial y trampas para osos.

Valoración: 
5