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Ouija con los móviles

Perfectos desconocidos
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Ouija con los móviles
Crítica de Perfectos desconocidos

Alain Garrido Por Alain Garrido el 01/12/2017 6

En un mismo año, Álex de la Iglesia estrena dos películas. A principios de años fue El bar, otra comedia coral con un grupo de personajes encerrados en un espacio cuyas peripecias podían leerse como una analogía de la España actual; la misma fórmula que explota el cineasta desde La comunidad con mayor o menor acierto según el proyecto. Ahora, antes de terminar el 2017, presenta Perfectos desconocidos, un encargo de Telecinco Cinema, que supone un remake de una exitosa comedia italiana. Un grupo de amigos se reúnen para cenar en casa de uno de ellos y deciden jugar a un peligroso reto: los siete podrán leer y escuchar los mensajes y llamadas de los siete móviles.

No hay privacidad en la cena, tres parejas sentimentales y un cuarto amigo deberán compartir toda su vida digital con el resto. Sin restricciones. Los móviles quedan depositados en el centro de la mesa creando un círculo, algo así como una ouija del siglo XXI. Las revelaciones de whatssap y llamadas producen más terror a los protagonistas que cualquier espíritu que se hubiese querido presentar. De la Iglesia coquetea con el cine de género -todo sucede en una noche de eclipse lunar- para deconstruir las relaciones de pareja en el mundo de la dependencia tecnológica.

Si en Las brujas de Zugarramurdi, la historia empezaba en lo más alto y decaía a marchas forzadas, y en Mi gran noche, la multiplicidad de historias era muy irregular -algunas hilarantes, otras insufribles-, en Perfectos desconocidos, la marca de la casa es mucho más regular. De la Iglesia maneja un timing cómico perfecto, introduce golpes de guion oportunos y aprovecha el espacio limitado (el piso) y las herramientas a su alcance (los móviles) con buen pulso narrativo. El cineasta bilbaíno acepta este encargo con oficio y dotando de personalidad un proyecto totalmente ajeno.

No hay novedad, ni brío llamativo más allá de la inagotable capacidad del tándem De la Iglesia/Guerricaechevarría para construir situaciones disparatadas descojonantes y gags ilustrativos del humor castizo. No hay mucho más que un divertido discurso sobre el poder de la mentira, el dolor al ser reveladas y la ensoñación de querer esconderse de ellas. El director de Balada triste de trompeta -su mejor película- siempre se ha mostrado como un gran director de actores, ha sacado lo mejor de intérpretes poco elogiados como Mario Casas, Blanca Suárez o Hugo Silva. En Perfectos desconocidos tiene a siete actores en estado de gracia: Eduard Fernández funciona tan bien en comedia como en drama, Belén Rueda regresa a sus orígenes cómicos televisivos, Juana Acosta es un talento desaprovechado -está fantástica- y Eduardo Noriega demuestra una naturalidad pocas veces vista en él.

Valoración: 
6