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SOLO ANTE EL PASTOR

El pastor
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SOLO ANTE EL PASTOR
Crítica de El pastor

Paco Ruiz Por Paco Ruiz el 06/07/2017 7

No hace falta irse a la aspereza del salvaje oeste, lamentablemente tan perdido y alejado ya de nuestro cine, para esculpir una tragedia; basta con el acongoje por una parcela de tierra y la contención de un gatillo que pide a gritos vomitar plomo a diestro y siniestro. Una matemática rural, consciente de que en sus menos están sus más, para incrustar la soledad de Anselmo (Miguel Martín) en paisajes evocadores, escenarios de una confrontación digna de cualquier David contra un Goliat omnipresente. Jonathan Cenzual Burley desecha la comedia de “El alma de las moscas” (2012) para adentrarse en un ambiente de hostilidad y paso decidido que convive con "El pastor" ("The Shepherd", 2016).

Anselmo, hombre de bien, que vive por y para su perro y sus ovejas, se ve encauzado en una disputa por sus terrenos, entre constructores y conocidos. Premisa llana, comandada por la lenta cocción de la moralidad y paciencia eterna del protagonista. Tal es así que el arranque lo coloca en medio de la nada, jugando con lo soporífero, permitiendo que Martín haga lo suyo. Y vaya que si lo hace, la faena es soberbia. El repertorio de miradas y gestos contenidos vacilan a la extroversión, donde se pierden algunos de los secundarios. Aun así, la mano dura de Burley, mantiene la credibilidad de una denuncia tan española como universal. Entre tanto acabado pulido, ciertos pecados del cineasta saludan de cuando en cuando, evidenciando el trucaje de una parábola que utiliza la economía como herramienta fútil capaz de convulsionar el espíritu de una persona.

La fotografía se deja envolver por el uso resolutivo del sonido y la banda sonora, compenetrados para mascullar contra el porte de un pastor único (con ese afán por la literatura). ¿Hasta dónde puede aguantar un hombre? Burley traza la línea con todos los elementos a su disposición, facturando un entretenimiento que nada tiene que envidiar a cualquier producción patria.

Lo mejor: La calma volátil que imprime el realizador sobre la historia.

Lo peor: Las trampas de guión deforman la burbuja ficticia que nos envuelve.

Valoración: 
7