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Paz entre culturas vs. revancha por siglos de esclavitud

Paz entre culturas vs. revancha por siglos de esclavitud
Crítica de Black Panther

Alain Garrido Por Alain Garrido el 13/02/2018 6

Marvel Studios adaptándose a los nuevos tiempos. La industria de Hollywood estaba hace un par y tres de años metida de lleno en la polémica del #OscarSoWhite y la poca presencia de actores afroamericanos al frente de las historias de las películas más importantes de la temporada. Más listos que nadie, los creadores de Los vengadores traen al primer superhéroe negro a la gran pantalla. Es Black Panther y como todo film inaugural de un nuevo personaje sigue a rajatabla la fórmula de película fundacional de franquicia por mucho que la geopolítica tenga un papel predominante en el guion.

El encargado de adaptar a este semi desconocido superhéroe es Ryan Coogler, quien triunfó con su ópera prima en Sundance (Fruitvale Station ganó el premio del jurado y el público) y se hizo un nombre en la meca del cine con Creed, el resurgir de la saga Rocky. Otro tanto para Marvel: confiar la silla de dirección a un director afroamericano. Evidentemente, el elenco protagonista también lo es. Su actor fetiche, Michael B. Jordan, entre ellos, interpreta a Erik, el primo de Black Panther. De largo, es el personaje más interesante y uno de los mejores villanos de la historia de Marvel. Sus motivaciones traspasan la ambición de poder, pretende iniciar una revolución de la comunidad negra a nivel planetario frente a siglos de agravantes por parte de los occidentales/blancos.

Marvel no suele tener villanos a la altura, aunque en esta ocasión Black Panther corre el riesgo de quedar eclipsado. Ya no solo por este imponente archienemigo, sino por un plantel de secundarios de lujo. La película es mucho más coral que otros títulos del estudio y los personajes de Letita Wright, Danai Gurira, Lupita Nyong'o y Martin Freeman conforman una cuadrilla al más puro estilo de Misión: Imposible. Aquí radica el éxito de este título marveliano en dotar de mayor importancia a todos ellos y que no sean meras comparsas del superhéroe de turno. Media docena de personajes engrasados en un divertimento sin demasiadas pretensiones.

No obstante, Black Panther sí tiene una pretensión enorme: elaborar un discurso sobre la marginación de la comunidad afroamericana en Estados Unidos (y en el mundo) a partir de un país africano mucho más desarrollado (tecnológica y armamentísticamente) que cualquier potencia occidental. Otros blockbuster de la talla de este aprovechan la formulaica historia para hacer alegoría política y social con ínuflas. Ryan Coogler ha dado en el clavo para integrar de modo natural su mensaje comprometido sin caer en un alegato tendencioso. Es más, las motivaciones de todos los personajes giran alrededor de esta tesitura, el aperturismo o proteccionismo de una cultura, la construcción de muros o la unión de civilizaciones. Ahora bien, este es un debate posterior al que realmente se juzga aquí: la búsqueda de una paz entre culturas o la revancha por siglos de esclavitud.

No obstante, todo este calado político y social en el film se aventura como un simple intento de concebir el cine de superhéroes dentro la factoría Marvel de forma distinta para luego terminar con las mismas herramientas. Algo parecido al éxito popular de Déjame salir, pero con el terror. Al final, el film de Jordan Peele también es un déjà vu constante. Con todo, Black Panther es un blockbuster con oficio y un buen entretenimiento; algo de lo que no todos los Marvel en solitario (Capitán América, Doctor Extraño) pueden presumir de ello.

Valoración: 
6