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La dificultad de irse y dejar ir

A Ghost Story
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La dificultad de irse y dejar ir
Crítica de A Ghost Story

Alain Garrido Por Alain Garrido el 11/10/2017 8

A la vista de este sensacional y arriesgado trabajo de David Lowery y teniendo en cuenta cual su último la teoría parece clara: rodó Peter y el dragón para costearse A Ghost Story. A24, una de las productoras punteras del momento, le ha dado carta blanca al joven director norteamericano y éste ha brindado un film tan arriesgado como sorprendente e hipnótico. Quizás algún espectador despistado espere encontrar la enésima película de sustos, pero de todos modos debería quedar prendado por la belleza de sus imágenes.

Con, En algún lugar sin ley hace cuatro años, también protagonizada por Rooney Mara y Casey Afleck, David Lowery se ganó el crédito de la cinefilia con este notable y hermoso neo-western introspectivo comandado por un triángulo romántico. Precisamente el amor vuelve a ser el eje central de la historia en A Ghost Story, con C y M, una joven pareja cuya rutinaria vida (con sus altibajos mostrados en flashbacks) se ve truncada por la muerte de él. El relato no tiene punto y final: él regresa como un fantasma al hogar de ambos

De un lirismo asombroso y una ejecución formal excelente (el formato de encuadre es un gran acierto), A Ghost Story versa sobre la dificultad de dejar ir, pero sobre todo, la dificultad de irse. De abandonar aquello que amamos, de abandonar el lugar al que pertenecemos, de abandonar todo lo que tenemos y quedar desamparados. El tema I Get Overwhelmed de Dark Rooms se erige como el punto de encuentro entre dos personas, entre dos mundos y realidades. Una expresión del amor infinito y de las barreras vitales que acechan la felicidad.

La vida es cíclica, como también el porvenir de estos fantasmas anclados en su pasado, incapaces de ver un futuro en el más allá. La estructura del film también lo es y sitúa al fantasma protagonista, de forma metafórica, en un recorrido histórico por el espacio (el territorio de la casa conyugal) y el tiempo (alrededor de tres siglos). La gran baza del trabajo de Lowery es capturar con tanta precisión y cercanía los sentimientos de sus personajes y también construir una relación de estos sentimientos con el tándem espacio/tiempo. Una relación indivisible que condena al fantasma a perdurar en la memoria de unos y a permanecer oculto en ese hogar. La joya del Festival de Sitges 2017. 

Valoración: 
8