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Te roba el corazón.

La ladrona de libros
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Te roba el corazón.
Crítica de La ladrona de libros

Por fugaz2 el 07/01/2012

Este libro me sorprendió y mucho. Pasear tomada de la mano de la muerte que deambula y que nadie ve, vivir ese momento crucial y esa partida hacia algún lugar. Ver las cosas desde otro punto de vista que no siempre disponemos. Y además sumergirme en la historia e historias personales no tan solo de esa niña que vive el horror de una guerra, de la crueldad de la misma, de la fuerza que se impone por encima de las personas y las obliga a tomar un camino u otro. Los libros, el refugio que proporcionan las letras y transformarlas en palabras leídas en voz alta para llegar a quienes sumidos en el terror de una guerra desean escapar de la realidad.

La ladrona de libros de Markus Zusak:

“Érase una vez un pueblo donde las noches eran largas y la muerte contaba su propia historia.

En el pueblo vivía una niña que quería leer, un hombre que tocaba el acordeón y un joven judío que escribía cuentos hermosos para escapar del horror de la guerra. Al cabo de un tiempo la niña se convirtió en una ladrona que robaba libros y regalaba palabras.

Con estas palabras escribió una historia hermosa y cruel que ahora ya es una novela inolvidable.”

Alguna s citas:

“No llevo ni hoz ni guadaña. Solo cuando hace frío visto un hábito negro con capucha. Y no tengo esos rasgos faciales de calavera que tanto parece que os gusta endilgarme, aunque a distancia. ¿Quieres saber qué aspecto tengo en realidad? Te ayudaré. Ve a buscar un espejo mientras sigo...”

“Estoy segura de que Liesel Meminger estaba profundamente dormida mientras más de un millar de bombarderos volaban hacia un lugar conocido como Colonia. Para mí, el resultado fue de unas quinientas personas. Otras cincuenta mil deambularon sin casa entre las fantasmagóricas pilas de escombros intentando dilucidar qué camino tomar y a quién pertenecían las ruinas de los hogares destrozados.

Quinien tas almas.

Me las llevé en las manos, como si fueran maletas. O me las eché al hombro. Sólo llevé en brazos a los niños.”