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Daniel Brühl

Daniel Brühl
Fecha de nacimiento: 
Viernes, 16 Junio, 1978
Lugar de nacimiento: 
Barcelona
País: 
España
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BIOGRAFÍA

El realizador Hanno Brühl conoció durante su estancia en Cataluña a su mujer. Instalados en Alemania tuvieron su primer hijo. El 16 de junio de 1978 nació Daniel Brühl, en Barcelona. A las pocas semanas su familia se mudó a Colonia, aunque todos los veranos volverían a Cataluña.

De mayor, Daniel se enfrentó a su padre al comunicarle que quería ser actor, profesión que compaginó con la de cantante de la banda Purge. De esta manera a finales de los años noventa participó en diversos títulos que le abrieron el paso en el cine alemán.

En 2001 inició el rodaje de Nichts bereuen, cuyo director sugirió el nombre de Jessica Schwarz para el principal papel femenino. Daniel se enfadó con la decisión porque la actriz era conocida por haber sido previamente la presentadora de un programa de televisión. Cuando la vio trabajar, se enamoró de ella y se convirtió en su novio.

En 2002 incrementó su popularidad al protagonizar Vaya con Dios. Empero al año siguiente esa fama se incrementó al encabezar el plantel de actores Good Bye, Lenin! (Wolfang Becker), una comedia en la que un joven (Alex) oculta a su madre recién despertada de un coma que el Muro de Berlín ha caído y con él todas las ideas en las que ella creía. A través de los noticiarios que monta Alex y su amigo Dennis para la enferma, el realizador no ocultó su preferencia por una transición política deseada, en la que Alemania se hubiese convertido en una república solidaria y en el que el socialismo significase estar abierto al mundo. La película se convirtió en un fenómeno social.

Daniel ganó el premio al Mejor actor de la Academia de Cine de Alemania. Meses más tarde cosechó el premio de la Academia de Cine Europeo así como el galardón del público. Tras la ceremonia declaró su interés por trabajar con Julio Médem y Fernando León de Aranoa. Meses después acudió a la entrega de los Premios Sant Jordi. Por estas razones Daniel pasó a formar parte de la promoción Shoting Star de 2002, cuyo objetivo es promocionar a nuevos actores europeos.

En 2004 Daniel siguió apuntándose a películas de corte social como Los edukadores, en la que dio vida a un joven rebelde, que de forma coordinada junto con un compañero de piso penetraban en las casas de los ricos para desordenar sus valiosas pertenencias, dejando con ello un mensaje social en una nota. En el estreno el actor lamentó la falta de ideales de la juventud y la deshumanización progresiva que aparejaba el proceso de globalización. Al mismo tiempo algún crítico reprochaba al filme que instalarse en casas no equivalía a efectuar un acto subversivo.

A pesar de esos reproches, Daniel volvió a ganar el premio del público de la Academia del Cine Europeo por el papel, pero perdió el galardón oficial que fue a parar a Javier Bardem. Daniel no pudo acudir a la gala en Barcelona por haberse roto el pie y fue en su lugar el actor Charles Dance, que había debutado como director con el filme La última primavera.

En ella Daniel encarnó a un violinista que naufragaba en las costas de Reino Unido, donde conocía a dos mujeres mayores (Judi Dench y Maggie Smith) y una pintora (Natasha McElhorne). Para poder realizar el papel tuvo que aprender a tocar el instrumento con el cual el personaje se ganaba la vida. Impresionado por compartir plantel con dos actrices tan reconocidas, el intérprete se tomó un whisky para relajarse antes de la primera toma, más considerando que una de ellas (Judi Dench) debía enamorase de él en la ficción tras una vida solitaria y sin más amor que el de su propia hermana. Daniel acabó encantado con la experiencia: \"son dos actrices tan espléndidas que incluso después de una carrera tan imprisionante como la suya, no caen en la rutina ni en la amargura que a veces se percibe en los actores mayores\".

Al año siguiente estrenó Feliz navidad, cinta sobre los primeros días de la I Guerra Mundial en la que soldados de países enemigos pactaban una tregua el día de Navidad. Daniel incorporó a un teniente alemán reacio en principio a cualquier irregularidad que logra empatizar con su homólogo francés, un ser del cual se habría convertido en un posible amigo en otras circunstancias.

El actor finalizó el año rodando dos películas en su ciudad natal. La primera, Cargo, con guión de Paul Lavvety (marido de Icíar Bollaín) lo obligó (junto a Luis Tosar) a permanecer en un barco que llegó a detestar y que le privó en buena parte de una de sus aficiones: hacer fotografías por las calles de Barcelona, en la que en agosto encarnó a Salvador Puig Antich (el último preso ajusticiado por garrote vil en la Dictadura) en la película biográfica Salvador (Puig Antich), papel para el cual se había barajado los nombre de Unax Ugalde y Manu Fullola. El productor Jaume Roures y Manuel Huerga, a quienes les había encantado Good Bye, Lenin!, le llamaron. Daniel dijo en principio que no, pero su padre le convenció de que aceptase el trabajo. De esta manera Daniel se unió al resto del reparto, constituido por Leonardo Sbaraglia, Tristán Ulloa, Cuca Escribano y Leonor Watling. Mientras Daniel aprendía catalán para el papel, pudo observar de cerca la realidad del país: el 17 de agosto declaró ante la prensa que en España existe un racismo latente en la sociedad, tal como demostraban los incidentes acaecidos en los estadios de fútbol durante aquel año. Según prosigió el rodaje, el actor se empapó de la historia del franquismo a la vez que conectaba con su propia historia familiar: Hanno había sido un activo anti-franquista, y su tío había cubierto el Proceso de Burgos.

Daniel se había transformado en un actor que compagina su carrera en Alemania, España y Gran Bretaña. Daniel Brühl no permanece ajeno a la realidad alemana, tal como demostró al unir su firma a la de Unión de Palacio, asociación que se opuso en enero de 2006 a la demolición del Palast der Republik, edificio principal del gobierno de la República Democrática Alemana.

En marzo, mientras se estrenaba Cargo, Daniel se trasladó a San Petersburgo para filmar In Transit, debut en la dirección del fotógrafo Sergei Astakhov. John Malkovich, Vera Farmiga, Ingeborga Dapkunaite y Thomas Kretschmann acompañaron a Brühl en el reparto sobre este filme sobre el traslado de prisioneros de guerra rusos.

Finalizado el rodaje, Daniel Brühl ejerció de miembro del jurado del Festival de Cannes 2006 en las categorías correspondientes a los cortometrajes, aprovechando la presentación de Salvador en la sección Una cierta mirada. A su regreso estudió las ofertas de Álex de la Iglesia de protagonizar el filme Los crímenes de Oxford y de Gonzalo Tapia (El enviado) -que finalmente no se concretaron-mientras empezó a filmar Dos días en París dirigido por Julie Delpy. En ella interpretó a un joven que aconsejaba al protagonista sobre su vida amorosa mientras hacía tiempo para hacer un boicot comercial a los establecientos de McDonald.

El 18 de diciembre se anunciaba su primera candidatura a los Premios Goya por Salvador (Puig Antich), a la que se sumaría sus respectivas nominaciones para los Fotogramas de Plata, la Unión de Actores y las medallas que otorga el Círculo de Escritos Cinematográficos. El primero de los galardones se lo llevaría Juan Diego, quien se lo dedicó a los compañeros de terna. José Corbacho, maestro de la gala, invitaba a Brühl a agradecer la candidatura públicamente. El actor aprovechaba tal oportunidad para homenajear a la familia de Puig Antich, presente en el Palacio de los Congresos, donde tenía lugar la gala. Cabe destacar en esta gala había dos candidatos extranjeros en la categoría a mejor actor, Viggo Mortensen (EEUU) y el propio Brühl.

En 2007 el actor estrenó El últimatum de Bourne, donde encarnó al hermano de la novia del protagonista -fallecida en un largometraje previo de la franquicia- y rodó Un tranvía en SP, rodeado de actores como Héctor Alterio, Julieta Serrano o Ramón Barea.

En 2007 también es la imagen de la nueva campaña de Purificación García Otoño-Invierno junto a la actriz española María Valverde.