- Juanjo1977
- 2011-11-18 09:00:35 opinó sobre
Es que, con ese nombre, va...
Lourdes Hernández lo tiene todo para triunfar: posee una voz maravillosa, es guapísima de cara y sus letras evitan herir la susceptibilidad de nadie tratando temas anodinos carentes de polémica. Pero los caminos del señor son inescrutables, y un buen día, Lourdes dio un paso en falso y dejó de ser la “Suiza” de los cantautores. Respondiendo a las preguntas de la revista Marie Claire, la muchacha se posicionó ideológicamente en el mapa político con un escueto “si me tengo que decantar, de derechas”. Y de esta manera tan sencilla, Lourdes siguió la estela de otros grandes artistas como Julio Iglesias o Norma Duval. Y la lió parda.
Como dijo el gran filósofo José Luis Torrente, “En este país (España) ser de derechas está muy mal visto” y la pobre Lourdes lo sufrió en sus propias carnes. Sectores sectarios de la izquierda arremetieron contra ella diciendo que no podía ser, córcholis, que con ese nombre, Russian Red, por lo menos tenía que ser marxista-leninista. Y encima tiene la desfachatez de considerarse “indie”. Y para más inri, canta en inglés, que no se le entiende nada. Y para echar sal en la herida, medios ultraliberales como el periódico La Razón o la cadena de televisión Intereconomía defendieron a la muchacha y, ya de paso, se cagaron en toda la izquierda, así, en general, como hacen siempre.
En una entrevista posterior, Lourdes dijo que lo de Russian Red es el nombre de su pintalabios favorito. Y con respecto a su ideología, pues que no se tenía que justificar ante nadie, que ella es cantante y no política, y que si es de derechas, entra dentro del ámbito de lo personal. Y punto.
Y tiene toda la razón del mundo. Es cantante y canta bonito. Que yo sepa, no ha tomado parte activa en la defensa de un partido o una ideología de derechas. Sencillamente es una muchacha conservadora y santas pascuas. Musicalmente, Lourdes no me llama mucho la atención: su canto es bello, pero como el de un canario: simple y sin profundidad. Pero tampoco saquemos las cosas de quicio: el debate (si es que debe existir alguno) no es si la chica es de derechas o izquierdas, sino si es o no es una buena cantante.
- Juanjo1977
- 2011-11-05 21:26:11 opinó sobre The Trotsky
¡¿Una comedia sobre Trotsky?!
Leyendo la sinopsis de la película, me temía lo peor: un chaval canadiense de 17 años, que se cree la reencarnación del revolucionario ruso Leon Trotsky, le monta una huelga a la empresa de su padre y éste, como castigo, le manda a un instituto público. Allí, el joven Trotsky intentará movilizar a las masas estudiantiles para poder crear un sindicato que defienda los intereses de los alumnos. Pero tendrá la oposición del inflexible director y de sus propios compañeros, vencidos por la apatía. Pues bien, tras leer la sinopsis, la primera impresión que tuve es que ésta era la típica comedia adolescente americana (aunque está hecha en Canadá) de humor descerebrado, que utilizaba los tópicos de la lucha revolucionaria para ridiculizarlos, denigrando también la figura histórica de Trotsky, haciendo una apología velada del sistema capitalista. Pero cuando por fin vi la película, me di cuenta de que estaba completamente equivocado. La película no solo tiene un humor inteligente y muy irónico, sino que también posee un mensaje muy positivo y necesario: la juventud tiene un carácter revolucionario innegable para acabar con las injusticias del mundo, sólo hay que mostrarles el camino para lucha. Aunque parezca que la juventud es apática y vive en un mundo complaciente y hedonista, en el fondo posee un gran potencial para la revolución y la más mínima chispa puede sacarles de esa aparente “apatía”.
Pero ante todo, “The Trotsky” es una película muy original y refrescante, con un guión sólido y con fundamento y con unos actores brillantes. Jay Baruchel interpreta al joven Trotsky de una manera excepcional, mostrándonos a un personaje decidido pero muy sensible, convencido de su verdadera identidad revolucionaria y de que su destino está escrito. Lejos de parecer un joven fanático, el personaje de Jay Baruchel proyecta ternura e inocencia, ya que es un alma idealista en un mundo muy materialista y pragmático. A su lado están su hermana y sus compañeros de instituto, que poco a poco compartirán la visión contestataria del joven León. También conocerá a su futura mujer, una abogada 10 años mayor que él, que no quiere saber nada de Trotsky, ante la desesperación del pobre muchacho. Y como enemigos tendrá a su padre, que no puede comprender a su hijo, y al director del instituto, un pequeño dictador desengañado de la vida.
En fin, “The Trotsky” es una genial película llena de humor, con una atmósfera un tanto surrealista y un mensaje muy válido y de candente actualidad.
- Juanjo1977
- 2011-11-05 16:50:30 opinó sobre Trotsky, el revolucionario
Trotsky: el comunismo en la...
León Trotsky es uno de esos personajes de la historia que estarán malditos para toda la eternidad. Hay personajes cuya maldad no se pone en duda (salvo por pequeños grupos de fanáticos) como Hitler o Stalin. Hay personajes que gozan de una aureola de respetabilidad, como Lenin o Ernesto “Che” Guevara, a pesar de los puntos oscuros de sus biografías. Pero Trotsky nunca podrá desprenderse de esa marca de Caín que le convierte, a partes iguales, en el paradigma de la revolución proletaria y en el traidor del socialismo “real”, amenaza para el capitalismo mundial y despreciable tumor del comunismo internacional que ataca por dentro con sus tesis revisionistas los fundamentos de la doctrina marxista-leninista. ¿Quién fue León Trotsky en realidad? ¿mano derecha de Lenin o un menchevique que se opuso a la Revolución de Octubre? ¿heredero del auténtico programa comunista frente a la burocracia estalinista o un espía de los zares, los nazis o de la C.I.A. (según el período histórico)? Para acercarnos a la verdad (solo acercarnos) tenemos este documental llamado “Trotsky, el revolucionario” que resume, a grosso modo, los datos biográficos del dirigente comunista y da varias pinceladas de su teoría revolucionaria.
No nos engañemos, para hablar con auténtico rigor de Trotsky y su pensamiento, hay que analizar minuciosamente los procesos económicos y políticos que azotaron el planeta desde finales del siglo XIX hasta finales del siglo XX (con la caída de la URSS) y también el pensamiento y los actos de otros personajes de la historia, como Lenin o Stalin. Tarea complicada para un documental de apenas 50 minutos. No obstante, a pesar de los errores y simplificaciones del documental, sus creadores, Daniel y Jürgen Ast, crean una imagen general bastante acertada de Trotsky y del contexto político que tuvo que afrontar, alejándose de interpretaciones maniqueas del personaje e intentando razonar porqué hizo lo que hizo. Pero repito, no nos engañemos: apenas profundiza en el hombre y en su mensaje.
¿Fue Trotsky un traidor a la Revolución Rusa de 1917? ¿Era un menchevique camuflado entre auténticos bolcheviques? Los que apoyan esta afirmación, generalmente seguidores de Stalin, se basan en los enfrentamientos viscerales entre Lenin y Trotsky previos a la Revolución de Octubre (y la verdad es que se llamaron de todo: dictador, menchevique, traidor, mentiroso, etc.). Pero los hechos posteriores prueban una evolución en el pensamiento de Trotsky, alejándose de las posturas mencheviques y abrazando sinceramente el bolchevismo. ¿las pruebas? ¿Quién fue mano derecha de Lenin en la Revolución y en los años posteriores? Trotsky, no Stalin. ¿A quién propuso Lenin para ser ministro del interior y de asuntos exteriores? A Trotsky, no a Stalin. ¿Quién organizó el ejército rojo y venció a las tropas blancas, salvando así la Revolución? Trotsky, no Stalin. En el testamento de Lenin, afirmaba que Trotsky, a pesar de ser un hombre engreído y orgulloso, era el hombre más capaz para sucederle. ¿Y qué dijo de Stalin? que estaba acumulando demasiado poder y que no sabría utilizarlo sabiamente. Desgraciadamente los hechos le dieron la razón a Lenin, ya que Stalin creó un estado totalitario burocratizado y genocida que contradecía el centralismo democrático de los soviets.
Otro tema que el documental trata de puntillas es la idea de la revolución permanente, teoría central en la doctrina de Trotsky. La revolución permanente señala que en los países empobrecidos en los que la burguesía no ha sido capaz de desarrollar las fuerzas productivas (como Rusia) debe ser el proletariado única y exclusivamente el sujeto revolucionario, evitando aliarse con la burguesía. También dice que para que triunfe la revolución en países atrasados es indispensable que la revolución se extienda a otros países con las fuerzas productivas más desarrolladas, para así poder superar las limitaciones materiales y llegar más rápidamente al socialismo de la abundancia. La idea de la revolución permanente choca frontalmente con la idea de Stalin, denominada “socialismo en un solo país” que no sólo afirma que el socialismo no necesita ser internacional sino que el proletariado debe aliarse con la burguesía para derrocar a regímenes reaccionarios. La práctica puso, nuevamente, las cosas en su sitio, demostrando que la teoría del socialismo en un solo país era errónea, tal como se vio en la China de Chiang Kai Cheng o en la guerra civil española (donde la burguesía acabó traicionando al movimiento obrero) o en la degeneración burocrática y en la pobreza resultante del socialismo confinado en un solo país.
Pero no sólo los estalinistas atacan a Trotsky de formas variadas (la más ridícula es aquella que afirma que Trotsky fue agente de la CIA, ya que la agencia fue creada 7 años después de su muerte). También grupos capitalistas neoliberales pretenden desprestigiar la figura de Trotsky, ya que sectores de la juventud, del proletariado y de la intelectualidad ven a Trotsky como una alternativa comunista viable y lejana de lo que fue el comunismo de Stalin. Un ejemplo de este ataque calculado por parte del capitalismo es el del profesor Guillermo Cortázar, de la UNED, que afirma sin ningún rubor, en un ejercicio de “adivinación parapsicológica” sin precedentes, que León Trotsky sin duda alguna hubiera sido un dictador aún peor que Stalin si hubiera llegado al poder (porque, en teoría, así lo afirma el propio Trotsky en sus memorias). Olvida Guillermo Cortázar que Trotsky siempre defendió la democracia interna de los Soviets y la estructura del centralismo democrático (algo que Stalin se apresuró a erradicar, bien con maniobras burocráticas, bien con el exterminio directo de sus opositores) y si en algún momento se opuso a dicha democracia fue por los estragos de la guerra civil rusa, que no permitían vacilaciones ni traiciones internas. Indudablemente, Trotsky fue un revolucionario profesional y como líder del ejército rojo tuvo que afrontar la difícil tarea de resistir el ataque de 21 ejércitos imperialistas. Tuvo que crear un ejército de la nada, un ejército formado por soldados sin experiencia ni entrenamiento (lo que le obligó a utilizar a viejos generales zaristas para su adiestramiento y dirección). Y es cierto que a veces tuvo que ser implacable e incluso cruel, pero no por gusto personal o porque ese fuera su carácter, sino porque las conquistas obreras y campesinas de la revolución rusa estaban en peligro.
Otro detalle que el documental ignora es que el trotskismo, como corriente ideológica, sobrevivió al asesinato de Trotsky. Hoy en día existen grupos marxistas-leninistas-tr otskistas dentro de los grandes partidos obreros del mundo, preparando cuadros para posibles futuros estallidos revolucionarios. Stalin se equivocó totalmente cuando creyó que matando a Trotsky y calumniando su memoria eliminaría la difusión de las ideas de Trotsky. Todo lo contrario.
Resumiendo: “Trotsky, un revolucionario” es un documental un tanto superficial que aporta un poco de cultura general con respecto al personaje y sus acciones, aunque, como todo producto capitalista, llega invariablemente a la conclusión de que “la revolución devora a sus hijos”, o como dijo Heiner Müller “la revolución es la máscara de la muerte. La muerte es la máscara de la revolución”, mensaje sin duda reaccionario que intenta prevenir a las generaciones futuras de que se abstengan a rebelarse contra el sistema capitalista y el poder establecido. O dicho de otra manera, encerrar las ideas de Marx, Engels, Lenin y Trotsky en una botellita para hacerlas inofensivas, sin comprender que, mientras exista el capitalismo, con sus contradicciones y sus crisis (como la que estamos padeciendo actualmente) las ideas revolucionarias del marxismo serán una opción viable (e incluso inevitable) para salir del actual sistema decadente que tiene como protagonista al neoliberalismo. Pero para que la lucha revolucionaria no degenere en regímenes totalitarios como el de la URSS, el de la República Popular China o el de Corea del Norte, debemos analizar la historia y comprender por qué dichos países acabaron siendo dictaduras inhumanas comparables a las dictaduras engendradas por el capitalismo. Para ello, hay que analizar la historia, sus procesos y sus protagonistas, siendo indispensable un estudio en profundidad de Trotsky y su lucha contra el estalinismo.
- Juanjo1977
- 2011-11-03 16:07:21 opinó sobre Fernando Sánchez Dragó
Sánchez Dragó: un vividor a...
El escritor y filósofo oriental Fernando Sánchez Dragó es otro de los peculiares elementos intelectuales que orbitan alrededor de la presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, Esperanza Aguirre, formando un selecto grupo compuesto por las mentes más lúcidas del panorama liberal español. Dicho grupo, que cuenta con personajes tan ilustres como Albert Boadella, Federico Jiménez Losantos, Pío Moa, Loquillo, César Vidal, Alaska y Mario Vaquerizo entre otros, es un estrafalario circo de los horrores que enarbolan con pasión la bandera del liberalismo, dando un trasfondo ideológico a Esperanza Aguirre. Dicho entusiasmo merece una recompensa, y la presidenta de los madrileños no duda en otorgar a su gabinete de sabios todo tipo de prebendas: medallas, licencias radiofónicas, direcciones artísticas de los teatros del canal, etc. Pero Sánchez Dragó, espíritu independiente, rechaza estos honores y se conforma con la apropiación indebida del vil metal, del vulgar dinero ¿Cómo si no podría permitirse su turismo sexual a Japón, su Whisky y sus drogas alucinógenas?
Como buen liberal, Sánchez Dragó está en contra de lo público, y la solución para los problemas de España es privatizarlo todo. Es más, las subvenciones, asegura Dragó, deberían estar prohibidas. Curiosa opinión viniendo de una persona que ha amasado una fortuna a costa del erario público. Chupó del dinero de los contribuyentes cuando trabajó en Televisión Española (tanto en los gobiernos de Felipe González como los de Aznar) y ahora es el altruista pueblo de Madrid quien financia los vicios de tan insigne literato. Para hacernos una idea, desde 2005 al 2009, Sánchez Dragó, enemigo de las subvenciones, ha ganado UN MILLÓN QUINIENTOS MIL EUROS “trabajando” para la Televisión Pública Madrileña, o mejor dicho, los contribuyentes madrileños le han pagado a este individuo 1,5 millones de euros en cuatro años. Recordemos también ese fantástico programa intitulado Dragolandia, que costó 400.000 euros, estando sólo dos meses en antena, con unos índices de audiencia ridículos, programa en el que Dragó reconocía abiertamente que había enchufado a familiares y amigos. ¿Dónde está la coherencia en este señor? Si dice estar en contra de lo público ¿por qué trabaja para televisiones públicas? Muy sencillo, porque en la televisión privada no lo quieren ni regalado. Y ahí sigue, haciendo un servicio público para el pueblo de Madrid, al que tanto ama. O quizás no lo ama tanto. En una entrevista para 20 minutos, Dragó se quedó a gusto menospreciando e insultando al pueblo madrileño (y ya de paso, haciendo unas declaraciones xenófobas)
“¿Ama Madrid?” “Nunca.”
“¿Cuál fue su último viaje en metro?” “Lo cojo a menudo. Da asco. Los españoles son uno de los pueblos más sucios de la Tierra, y los madrileños ni te digo. Y los emigrantes aún peor.”
“¿Cómo son los madrileños?” “Ya no existen. Ahora son negros, cobrizos y amarillos.”
Por otra parte, Dragó tiene un extraño concepto de la democracia, aún siendo liberal. Tal como declaró en una entrevista reciente “tras la democracia no cabe otro recurso que volver a los regímenes autoritarios y capaces de meter a la gente en vereda por su propio bien aunque sin que se les vaya la mano en el ejercicio de la autoridad.”
En cuanto a sus gustos sexuales, es de todos conocidos su incontrolable afición por las adolescentes de 13 a 15 años. En el libro “Dios los cría...y ellos hablan de sexo, drogas, España, corrupción...” Dragó cuenta una repugnante anécdota autobiográfica:
"Un día, me topé con unas lolitas, pero no eran unas lolitas cualesquiera, sino de esas que se visten como zorritas, con los labios pintados, carmín, rimel, tacones, minifalda... Tendrían unos trece años. Subí con ellas y las muy putas se pusieron a turnarse. Mientras una se iba al váter, la otra se me trajinaba"
Dragó reconoce que lo cuenta porque el crimen ya ha prescrito. En otra parte del libro, Sánchez Dragó confiesa que “a mí me gusta las de 15. No hay nada como tener la piel tersa, los pechitos como capullos y el chochito rosáceo”.
Además, Sánchez Dragó reconoce que le hubiera gustado sufrir abusos sexuales en su infancia:”Lamento que no me haya pasado algo así. Nunca me tocaron, pero insisto: lo lamento. (...) No sé, querría haber pasado por la experiencia. Y desde luego, no creo que me hubiera traumatizado lo más mínimo. (...) Imagínate que en vez de ser un cura asqueroso hubiera sido una novicia, una monjita maravillosa”. De esta manera tan miserable, Sánchez Dragó se atreve a frivolizar con un delito tan repugnante.
Ante la lógica alarma que causaron estas declaraciones (auténtica apología de la pedofilia), Sánchez Dragó, que tantos cojones ibéricos tiene de cara a la galería, dio marcha atrás y dio una serie de excusas contradictorias entre sí: que el encuentro con las japonesas nunca ocurrió, que es una invención literaria, que es una de sus provocaciones, etc. Esperanza Aguirre, lejos de despedirle de Telemadrid, acudió en su defensa, y el ala intelectual liberal en pleno justificó las declaraciones pedófilas de Sánchez Dragó argumentando que todo era una campaña política de la izquierda socialista filocastrista. Y como buen niño rico, travieso y consentido, Sánchez Dragó salió indemne de la polémica.
Ya es hora de llamar a las cosas por su nombre. Fernando Sánchez Dragó es un extravagante y narcisista payaso mediático que no hace ni puta gracia porque, entre otras cosas, le gustan las niñas de 13 años. Y se está forrando a costa del contribuyente. Estos son los insignes e independientes intelectuales de la derecha española, fomentando valores tan sanos y edificantes como la pedofilia, el desfalco, la xenofobia y los regímenes autoritarios.
- Juanjo1977
- 2011-11-02 13:06:38 opinó sobre Abusos sexuales y el Vaticano
Abusos sexuales y el Vaticano
Hay quienes piensan que la iglesia católica ha hecho mucho bien en este mundo. Desgraciadamente, un somero repaso a la historia de la humanidad desmiente esta afirmación. Para garantizar la supervivencia del trono de San Pedro, la iglesia católica ha provocado auténticas carnicerías, dejando a su paso millones de muertos. Aliada siempre con el poder, ha oprimido al pueblo tanto económica como intelectualmente. Enemiga del libre pensamiento y de la ciencia, la iglesia católica no dudó en perseguir, censurar e incluso asesinar a los sabios que querían dar una respuesta racional a los misterios del mundo. ¿Y por qué la iglesia católica hizo tanto daño a la humanidad? Muy sencillo, para mantener sus riquezas.
Algunos argumentarán que dichas atrocidades son errores aislados propios de las civilizaciones del pasado, civilizaciones carentes de un contenido humanista y que, por lo tanto, no deben ser juzgadas con los ojos del presente. Dejando a un lado que ésta es una interpretación muy mezquina del relativismo moral, no hay que adentrarse en la Edad Media para encontrar los horrores de la iglesia católica. Todavía, en el siglo XXI, la iglesia católica permite, oculta y ampara uno de los pecados más aborrecibles e inmorales del ser humano: el abuso sexual a niños.
Hay quien dice que los casos de pedofilia en el seno de la iglesia católica son casos aislados y que están perseguidos por el Vaticano. Bien, pues quien diga esto, miente. El documental “Abusos sexuales y el Vaticano” revela una terrible realidad: El Vaticano no sólo no persigue a los sacerdotes pedófilos, sino que los mantiene en activo, trasladándolo de parroquia en parroquia para no llamar la atención. Y lo más horrible de todo es que la iglesia católica, en lugar de defender a la víctima, la coacciona para que guarde silencio, amenazándola con la excomunión.
Dicho documental revela la existencia de un documento interno secreto de la iglesia católica llamado “delito de solicitación”, redactado en 1962 por el Vaticano y en posesión de todos los obispos del mundo, que regula el comportamiento de la iglesia católica en casos de sacerdotes pederastas. Dicho decreto es, en la práctica, un juramento de silencio que obliga al niño, víctima del abuso sexual, a guardar el secreto del crimen (a través del secreto de confesión), so pena de ser apartado de la iglesia por medio de la excomunión. Además, recomienda al obispo que traslade de parroquia en parroquia al cura pederasta para así evitar escándalos.Lo más curioso de todo es que el cardenal que hacía cumplir este infame decreto es un viejo conocido de todos nosotros: el alemán Ratzinger, actual papa Benedicto XVI. Es más, en 2001, Ratzinger redactó otro decreto (sucesor del anterior) en el que se señalaba que todos los alegatos de abusos sexuales deben presentarse exclusivamente en el Vaticano, obstaculizando si fuera preciso, las investigaciones civiles del abuso sexual.
El documental recoge dos casos que hicieron llamar la atención a los poderes públicos sobre estos crímenes. Uno es “el informe Ferns”, que reveló, en octubre del 2005, más de 100 casos de abusos sexuales a menores cometidos en la congregación de Ferns (situada al sureste de Irlanda) durante 1962 y 2002, cometidos por 21 sacerdotes pederastias. El informe también señalaba las objeciones y obstáculos interpuestos por la iglesia católica, que consideraba las investigaciones civiles “inadecuadas”.
El otro detonante fue el juicio del sacerdote Oliver O´Grady, un pederastia que abusó sexualmente de 30 niños en dos décadas, llegando a sodomizar más de 100 veces a un menor. Es escalofriante la serenidad que demuestra este individuo a la hora de relatar los abusos sexuales que cometía, sin ninguna evidencia de culpa o arrepentimiento.
Tal fue el escándalo que la iglesia católica en Estados Unidos se vio obligada a crear un organismo independiente en el 2002 para investigar los abusos sexuales cometidos por sacerdotes. El organismo se llamó Junta Nacional de Revisión y su investigación reveló datos estremecedores: los casos de abusos sexuales no eran casos aislados, sino que se repetían en un mismo porcentaje en todas las diócesis del país. En su informe señala que al menos 4500 sacerdotes abusaron sexualmente de niños en Estados Unidos. Es más, la Junta Nacional de Revisión llegó a afirmar que no se podía confiar en la Iglesia Católica a la hora de investigar los casos de abusos sexuales, ya que su política de silencio era comparable a la de la mafia. Para más inri, sacerdotes norteamericanos condenados por pedofilia, escaparon de la justicia y se refugiaron en Roma, amparados por el poder del Vaticano, que en ningún momento movió un dedo para llevar a los sacerdotes pedófilos ante la justicia.
Y por muchos aspavientos que haga la Iglesia Católica condenando la pederastia y por mucho que Ratzinger diga que sanciona explícita y duramente los abusos sexuales, esa obscena “ley de silencio” que él mismo impuso por decreto, aún impera dentro de la iglesia católica. Afortunadamente hay organizaciones que denuncian estas políticas del Vaticano, como la SNAP (“Survivors Network of those Abused by Priests”, la Red de supervivientes de personas abusadas por sacerdotes, organización creada en Estados Unidos que también cuenta con representación en Alemania, Bélgica y Holanda) que en septiembre del 2011 denunció al Vaticano por abusos sexuales ante el Tribunal Penal Internacional de la Haya. La denuncia hace responsables al papa Benedicto XVI y a tres importantes cardenales por crímenes de lesa humanidad. La SNAP señala que las propias autoridades eclesiásticas de Estados Unidos han reconocido que casi 6.000 sacerdotes han sido acusados públicamente de abusar sexualmente de niños durante las últimas décadas, y se calcula que ha habido unas 100.000 víctimas de estos abusos.
En España, según un estudio del catedrático de la Universidad de Salamanca Félix López Sánchez, publicado en 1995 por el Ministerio de Asuntos Sociales, del total de personas que sufrieron abusos sexuales siendo menores, un 4% fue a manos de sacerdotes católicos. Otro estudio realizado también en 1995 por el escritor y periodista José Rodríguez indica que el 7% de sacerdotes en activo ha cometido abusos sexuales a menores. Y no podemos olvidar las repugnantes declaraciones del Obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, cuando en 2007, en el periódico “La opinión de Tenerife”, justificó algunos abusos a menores con estas palabras: “Puede haber menores que sí lo consientan y, de hecho, los hay. Hay adolescentes de 13 años que son menores y están perfectamente de acuerdo y, además, deseándolo. Incluso, si te descuidas, te provocan.”
En manos de la autoridad civil está el perseguir y condenar no sólo a los sacerdotes pederastas sino también a los obispos, cardenales y al mismo papa que ocultaron y ocultan estos crímenes, permitiéndolos de facto. Y en manos de los católicos está el deber moral de rebelarse de una vez por todas contra la corrupta y obscena iglesia católica y dejar de mirar hacia otro lado ante estas atrocidades. Si en realidad creen en dios y en la salvación de su alma inmortal, los creyentes de Jesús tendrían que dejar de apoyar a esta corrupta aristocracia clerical y luchar por un regenerador cristianismo primitivo cuyos ejes principales son la humildad, la igualdad, la tolerancia, la solidaridad y la austeridad.
Una vez conocí a un sacerdote católico que me dijo una frase muy reveladora: “La iglesia católica es un enorme cubo de mierda que en el fondo tiene una perla inmaculada llamada Jesús”.
- silviacelaya
- 03/11/2011, 00:32
Me queda claro Juanjo que no sabes ni de lo que estas hablando.... "Cristianismo Primitivo" ..jaja .Acaso te refieres a las primeras personas que estuvieron con Cristo? a Pedro por ej. que es el gallina mas grande de la historia y que nego a Cristo 3 veces en su propia cara? o te refieres a Judas el traidor mas grande de la historia? Para tu inforamacion Juanjo..Cristo siempre ha sido EL MISMO. los que le hemos pagado mal sieeempre somos nosotros...no los primitivos nomas...como tu dices...TODOOOS.....SIE MPRE. Excluyete tu...si te parece bien.
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- Juanjo1977
- 03/11/2011, 11:32
A mí lo que me queda claro es que el concepto de "pecado original" lo has asumido a la perfección. Y el sentimiento de culpabilidad no digamos. Cuando dices que TODOOOS le hemos pagado mal siempre a Jesús ¿también te refieres a los musulmanes, los budistas y demás religiones que no tienen relación directa con el cristianismo? ¿incluso a los agnosticos y a los ateos?Al igual que la aristocracia clerical, tiendes a universalizar tus creencias e intentas que todos pasen por el aro, sean creyentes o no.
Cuando hablo de cristianismo primitivo me refiero a la situación de los cristianos antes que el emperador Constantino adoptase al cristianismo como religión personal y la dotase de riquezas. Me refiero a aquellos cristianos que seguían las enseñanzas de Jesús (pobreza, caridad, igualdad, etc) recogidas en los evangelios (oficiales y apócrifos) y que no tenían encima a tantos obispos ni papas. Respeto el derecho de los católicos a creer en su dios, pero deben darse cuenta que lo que defiende la cúpula eclesiástica va en contra de todo lo que defendió Jesús. Por ello les animo a que sean valientes y se quiten de encima a un clero parásito. En fin, creo que en mi crítica queda claro, pero no me importa repetirlo.
Ya que lo preguntas, soy ateo, pero respeto todas las creencias religiosas siempre que no sean fanáticas. No creo en el aspecto divino de Jesús aunque sí creo que fue un revolucionario.
En cuanto a tí, silviacelaya, una pregunta ¿apoyas la política de ocultamiento y amparo del Vaticano a los sacerdotes pederastas? Has puntuado con un negativo mi crítica, así que me temo lo peor.
Un saludo.
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- Juanjo1977
- 2011-10-28 19:24:07 opinó sobre Federico Jiménez Losantos
Federico Jiménez Losantos: La...
La extrema derecha en España ya no se llama “extrema derecha”, ahora se llama “liberalismo”. Y el adalid de los liberales españoles es, sin duda alguna, Federico Jiménez Losantos, guía espiritual de los desclasados, de los descontentos, de los nostálgicos del franquismo y de los ignorantes que se dejan llevar ciegamente por figuras autoritarias. Jiménez Losantos es un literato exquisito y un periodista implacable, pero escuchándole todas las mañanas, uno pensaría que en el fondo su verdadera vocación es ser humorista. Federico Jiménez Losantos es un hombre con un complejo de inferioridad galopante que le obliga a reafirmarse constantemente a través de manifestaciones públicas de su supuesta superioridad intelectual. También es un idealista con poca personalidad y a lo largo de su vida se ha dejado embaucar por cruzadas ideológicas de las cuales él necesita ser el máximo defensor. En su juventud se dejó llevar por las ideas totalitarias de la extrema izquierda estalinista-maoísta para combatir al régimen de Franco. En 1980, se autoproclamó defensor de los castellano parlantes en Cataluña, presentándose a las elecciones autonómicas y consiguiendo entrar en el Parlament. Más tarde, un terrorista le pegó un tiro en la rodilla y Jiménez Losantos se fue a Madrid, entrando por la puerta de atrás en los círculos mediáticos conservadores, tanto en ABC como Antena 3 radio y televisión. Al final llegó a la COPE, la cadena de los obispos, y fue escalando puestos progresivamente no por su brillantez sino porque sus competidores dentro de la cadena se habían marchado de una manera o de otra (Antonio Herrero murió en un accidente y Luis Herrero entró en política por el PP).Ya en las mañanas de la COPE (y muy influenciado por las ideas de extrema derecha defendidas por “intelectuales” como Pío Moa o César Vidal) se hace evidente que la nueva y sagrada cruzada de Jiménez Losantos es salvar a España de sí misma, enfrentándose a políticos corruptos e iletrados, nazi-nacionalistas vascos y catalanes, artistas titiriteros y subvencionados y terroristas ocultos en los lugares más insospechados (ya sea en el PSOE, en Esquerra Republicana de Catalunya o en el Ayuntamiento de Madrid).
La línea editorial de Jiménez Losantos está caracterizada por un amor fraticida por la libertad: la libertad económica, la libertad política y la libertad de expresión. Por desgracia, Federico utiliza esa libertad de expresión para calumniar e insultar a sus enemigos. Como si de un fanático religioso se tratara, Jiménez Losantos cree poseer la verdad absoluta y, por lo tanto, la finalidad de su cruzada justifica cualquier tipo de medios, por muy repugnantes y ofensivos que éstos sean. Él mismo reconoció en una entrevista que su intención era “cabrear a España”, y para hacerlo, no duda en señalar con el dedo a los enemigos de la patria y de la libertad, empleando un lenguaje barriobajero lleno de veneno donde mezcla sin pudor expresiones soeces y referencias culturales y literarias pretenciosas. Sus programas están llenos de conspiraciones y acusaciones, generalmente orquestada por la izquierda “criminal” española, aunque también es cierto que si el PP, Mariano Rajoy (“maricomplejines”), Gallardón o los obispos no se pliegan a su visión de lo que debe ser la derecha española, también reciben cera.
Tres son los pilares que sustentan el discurso reaccionario de Jiménez Losantos.
1º. Un ataque indiscriminado contra la izquierda (en general) y sus organizaciones políticas y sindicales. El mayor enemigo del liberalismo es el movimiento obrero y Jiménez Losantos lo sabe muy bien, por eso el pequeño locutor intenta desacreditar siempre que puede los valores solidarios de la izquierda democrática. Para Jiménez Losantos, la izquierda es criminal, genocida y sectaria. Sin sonrojo alguno, intenta igualar a la izquierda democrática con los regímenes estalinistas de países como Corea del Norte o la República Popular China, tachando a los militantes, votantes y simpatizantes de la izquierda en España de defensores de dictaduras totalitarias. También intenta asociar la palabra izquierda con la corrupción, la pobreza, el robo y la incompetencia, más ahora con la crisis económica, utilizando demagógicamente el argumento de que existen 5 millones de parados en España gracias al PSOE y minusvalorando el carácter internacional de la crisis (recordemos que la crisis estalla debido a las políticas neoliberales que tanto gustan a Jiménez Losantos).
2º. Utilización partidista y obscena de las víctimas del terrorismo. Pocas cosas hay tan dolorosas como la muerte de un familiar o un amigo. Pues Jiménez Losantos utiliza este dolor de manera sucia e indecente para movilizar a la opinión pública en contra de sus enemigos. Lo hace con las víctimas de ETA y con las del atentado del 11 de Marzo, sacándose rocambolescas conspiraciones de la manga y acusando a todos (desde la policía, los jueces, periodistas y ell gobierno) de colaborar con los terroristas. Todo esto sin pruebas, por supuesto, pero es que él no necesita pruebas ya que cuenta con la verdad absoluta. Utiliza a las víctimas del terrorismo para todo: para atacar a Iñaki Gabilondo, Zapatero, Pilar Manjón, Gallardón y a cualquiera que se interponga en su camino; para defender a la derecha española (en las manifestaciones contra la guerra de Irak, él acusaba demagógicamente a los manifestantes de no manifestarse en contra de ETA) y, sobretodo, para defenderse a sí mismo (cuando tiene que comparecer ante el juez por delitos de injurias y calumnias, Jiménez Losantos, que tantos cojones tiene tras un micrófono, se escuda en “la defensa de las víctimas del terrorismo” para justificar sus insultos. Y si esto no cuela, se escuda tras una argucia legal alegando que el delito ha prescrito (tanto que habla él de la corrupción del sistema judicial y es el primero que aprovecha las cloacas del sistema para salvar el cuello).
3º. Defensa a ultranza del nacionalismo español. Ajeno a la realidad histórica y a la sensibilidad actual del pueblo catalán y vasco, Jiménez Losantos niega la existencia de otras naciones dentro del estado español, ya que las ve como un peligro para la supervivencia de España. Fiel al espíritu falangista de la dictadura de Franco, España es la encarnación de una serie de valores patrios que han sobrevivido a lo largo de los siglos, desde los celtas y los íberos a la actualidad, porque es su destino histórico. Para defender estos valores, Federico Jiménez Losantos ha desencadenado una guerra preventiva contra todo lo que parezca nacionalismo no español para evitar posibles movimientos independentistas, sin comprender que su postura fanática contra los ciudadanos nacionalistas hace que la opinión de éstos se radicalice, viendo a España como a un enemigo a combatir. De esta manera Federico Jiménez Losantos siembra la semilla de la discordia entre los habitantes de este país.
Mención especial merecen los seguidores incondicionales de Federico Jiménez Losantos, tan fanáticos, tan ofensivos y tan demagógicos como su ídolo. Se les llena la boca con la palabra libertad y presumen sin pudor de su gran independencia, pero los pobres se limitan a repetir como papagayos las consignas de Libertad Digital e Intereconomía. Si no estás con ellos estás contra ellos, y a partir de aquí se suceden los insultos grabados a fuego por la voz de su líder: sociatas, subvencionados, filocastristas, criminales, dictadores, sectarios, mojamés, rojos, progres, comunistas, titiriteros, masones, ignorantes, liberticidas, etc. En fin, son miembros de una secta que no necesitan pensar porque su líder se lo da todo mascadito.
Federico Jiménez Losantos da voz a una España de extrema derecha que no había desaparecido con el fin de la dictadura (ni mucho menos), dándole cobertura “intelectual” y “argumentos” para atacar a la democracia desde dentro. Pero esto no es lo peor (lo bueno de los fachas de toda la vida es que se les ve venir a la legua). Jiménez Losantos está vertebrando a una juventud que no ha padecido directamente los estragos de la derechona española (tanto militar como eclesiásticamente) y que ven en los desvaríos criptofascistas de Jiménez Losantos una alternativa para la decadencia del sistema.
- Juanjo1977
- 2011-10-20 15:54:14 opinó sobre
Alaska: la diva gay liberal
Aquí, en España, durante muchos años, ser gay era sinónimo de ser de izquierdas, algo sustancialmente ilógico en un mundo abstracto, ya que la condición sexual no determina la ideología política. No obstante, no vivimos en burbujas asépticas, sino en realidades socio-económicas concretas y aquí, en España, durante toda su historia contemporánea (y antes, incluso), la derecha siempre estuvo (y está) relacionada con la iglesia católica. Y ya sabemos lo tolerante que es la iglesia católica con los homosexuales (obvia ironía). Durante los 40 años de la dictadura de Franco, el régimen autoritario apoyado férreamente por la iglesia católica, transformó una ley republicana (la de vagos y maleantes) para encarcelar a los homosexuales. En 1970 esta ley fue bautizada como la ley de peligrosidad y rehabilitación social e incluía penas de hasta 5 años de cárcel o manicomio para los homosexuales. Por este motivo, la lógica indica que ningún gay con dos dedos de frente apoyaría a una dictadura que les trataba como a delincuentes o como a enfermos mentales. Aunque, repito, esto no invalida el hecho de que hubiera homosexuales conservadores tanto a nivel moral (respeto a las tradiciones sociales, etc.) como a nivel económico (a favor de la privatización de sectores públicos, etc.). Todavía en los primeros quince años de la democracia se hacía harto evidente que la derecha (encarnada en Alianza Popular y posteriormente en el PP) y la iglesia católica todavía tenían muchos intereses políticos y económicos comunes, por tanto, toda inclinación sexual pública alejada de la heterosexualidad se consideraba un rasgo progresista y, por extensión, de izquierdas.
Actualmente, parte de la derecha española se define como liberal, esto es, la defensa de los valores del liberalismo, en concreto la liberalización del mercado y la defensa a ultranza del capitalismo (y, por extensión, se muestra ferozmente en contra de la izquierda y de las manifestaciones del movimiento obrero, ya sea a través de los partidos políticos como de los sindicatos). Resulta paradójico que uno de los defensores más ruidosos de este liberalismo no confesional, el inefable Federico Jiménez Losantos (que se declara ateo y a favor de los derechos de los homosexuales) tuviera cobijo en una cadena de radio católica, la COPE (aunque si se analiza más profundamente, tal paradoja no existe, pero ese es tema para otro debate). Por todo esto, actualmente, ya no es tan raro ver a homosexuales que se declaran liberales o de derechas, creyendo que la unión entre la derecha española y la Iglesia Católica está rota (algo totalmente falso). O dicho de otra manera, si un gay liberal cree que votando a la derecha en España no está apoyando a la Iglesia Católica indirectamente (una instutición que le ataca simplemente por su condición sexual) está muy equivocado
Y a todo esto, tenemos a Alaska, la diva gay liberal.
Si quisiera ser cruel, diría que Olvido Gara, alias Alaska, ha estado viviendo del cuento durante 20 años, pero eso sería, en parte, injusto. Alaska es la típica persona con suerte que estuvo en el lugar adecuado en el momento justo. Musa de La movida madrileña, su participación en el programa “La bola de cristal” la convirtió en uno de los ídolos más duraderos de toda una generación, explicando su permanencia en una especie de subconsciente colectivo que le da un prestigio residual edulcorado. Aunque su mejor etapa musical, por original, surrealista, punk y vanguardista, fue la de los Pegamoides, fue con la nomenclatura de “Dinarama” cuando tuvo su mayor éxito comercial (gracias a la genialidad del añorado Carlos Berlanga), ganando una importante suma de dinero y, presumiblemente, convirtiéndose entonces en “liberal” y en empresaria (no olvidemos que el ser social determina la conciencia social). A partir de aquí, la debacle artística se hace evidente, con un Fangoria pasado por agua que, salvo algunas excepciones, no logra mantener un mínimo de calidad, lanzándose a una huida hacia delante con espectáculos circenses (o duetos con Raphael y Sara Montiel), payasadas televisadas (en la MTV), colaboraciones con Jiménez Losantos en la COPE y en libertad digital y dejándose adorar en la cabalgata del orgullo gay.
Entrando ya en harina, era chocante ver a Alaska, defensora de los derechos de los homosexuales, colaborando con la cadena de los obispos. En su defensa, ella argumentaba que su colaboración con la COPE se basaba en la amistad que le une a Federico Jiménez Losantos. Pues vale. Tener como amigo a un individuo que se dedica todas las mañanas a insultar a la gente amparándose en la libertad de expresión, tachando a sus enemigos de criminales, terroristas, analfabetos y demás lindezas, es para hacérselo mirar. Tener como amigo a un individuo que usando de manera partidista la tragedia de las víctimas del terrorismo, envenena la convivencia de los españoles y que además tacha de nazismo la defensa de la identidad nacional de las realidades periféricas Catalana y Vasca para ensalzar una visión de España “una-grande-libre”, es difícil de aceptar. Pero oye, Alaska tiene todo el derecho del mundo a tener los amigos que ella quiera, por muy fanáticos y repugnantes que estos sean, faltaría más.
Más tarde, en junio del 2009, Alaska hizo unas declaraciones en la tele de la COPE, Popular Televisión, en la que decía:
”No me gusta ver ataques contra la iglesia en el orgullo gay, igual que no me gusta ver ataques contra los gays en las manifestaciones de la familia”.
¿Es incoherente la defensa que hace Alaska de la Iglesia Católica (dejando a un lado aquella canción blasfema de Alaska titulada “Quiero ser santa”)? ¿Hay razones para que en la cabalgata del orgullo gay se critique la actitud de la iglesia católica con los homosexuales?
Vamos a verlo.
Entrad en Google y poned “Iglesia católica” y “Homosexualidad” y os saldrán páginas católicas opinando sobre el tema. Por poner dos ejemplos, yo he entrado en Catholic.net y vidahumanaorg.
En la primera, podemos encontrar lindezas como ésta:
“La Iglesia Católica, reflexionando a la luz de la Palabra de Dios y de la recta razón bajo la guía del Espíritu Santo, siempre ha enseñado que el acto homosexual es un pecado objetivamente grave (...) En las Sagradas Escrituras están condenados como graves depravaciones e incluso presentados como la triste consecuencia de una repulsa de Dios". Tomo nota: pecado objetivamente grave, grave depravación, repulsa de dios...
“Es necesario precisar, por el contrario, que la particular inclinación de la persona homosexual, aunque en sí no sea pecado, constituye sin embargo una tendencia, más o menos fuerte, hacia un comportamiento intrínsecamente malo desde el punto de vista moral. Por este motivo la inclinación misma debe ser considerada como objetivamente desordenada"
Pero no todo es caña al mono que es de goma, que la Iglesia Católica odia el pecado pero ama al pecador:
"Indudablemen te, estas personas homosexuales, deben ser acogidas, en la acción pastoral, con comprensión y deben ser sostenidas en la esperanza de superar sus dificultades personales y su inadaptación social. También su culpabilidad debe ser juzgada con prudencia"
Pero que tampoco se hagan ilusiones los homosexuales, ya que... “Sin embargo, dicha atención pastoral no debe degenerar en una aceptación de la actividad homosexual como algo no reprobable (...) Quienes se encuentran en esta condición deben, por tanto, ser objeto de una particular atención pastoral, para que no lleguen a creer que la realización concreta de tal tendencia en las relaciones homosexuales es una opción moralmente aceptable" uy, casi...
También es de agradecer que la Iglesia Católica busque otras soluciones al problema de la homosexualidad...
“En su atención pastoral a las personas homosexuales, la Iglesia les ofrece ayuda y esperanza de curación. El Padre John Harvey, con más de 30 años de ministerio pastoral hacia estas personas, señala que la conversión heterosexual o al menos una vida feliz en castidad es posible para los homosexuales y las lesbianas (...)El le llama a su programa "terapia reparativa" y ha escrito un libro sobre la materia” ¡Ha escrito un libro sobre la materia! ¡Fascinante!
Pero no nos desviemos...los homosexuales ¿tienen derechos o no?
"Las personas homosexuales, como seres humanos, tienen los mismos derechos de toda persona, incluyendo el no ser tratados de una manera que ofenda su dignidad personal. Entre otros derechos, toda persona tiene el derecho al trabajo, a la vivienda, etc. Pero estos derechos no son absolutos; pueden ser limitados legítimamente ante desórdenes externos de conducta...Existen áreas en las que no es una discriminación injusta tener en cuenta la inclinación sexual, por ejemplo en la adopción o el cuidado de niños, en empleos como el de maestros o entrenadores de deportes y en el reclutamiento militar...`La orientación sexual no constituye una cualidad comparable a la raza, el grupo étnico, etc., con respecto a la no discriminación. A diferencia de éstas, la orientación homosexual es un desorden objetivo..." hombre, pues parece que los mismos derechos que un heterosexual, tenerlos no los tiene. A ver si con el siguiente párrafo lo arreglan...
"El incluir ‘la orientación homosexual entre las consideraciones sobre cuya base está el que es ilegal discriminar, puede fácilmente llevar a considerar la homosexualidad como una fuente positiva de derechos humanos...Esto agrava el error ya que no existe el derecho a la homosexualidad... Incluso existe el peligro de que una ley que haga de la homosexualidad un fundamento de ciertos derechos, incline a una persona con orientación homosexual a declarar su homosexualidad o aún a buscar un compañero para aprovecharse de lo permitido por la ley..." No, arreglarlo, lo que se dice arreglarlo, no lo arreglan mucho...
Por cierto, una pregunta ¿estas directrices morales son solo para los católicos gays o para todo el mundo, sea o no católico? “La Iglesia tiene la responsabilidad de promover la moralidad pública DE TODA LA SOCIEDAD CIVIL sobre la base de los valores morales fundamentales, y no simplemente de protegerse a sí misma de la aplicación de leyes perjudiciales" Caray, entramos todos en el mismo saco, ya sean creyentes o ateos...
Y para echar más leña al fuego divino, aquí os dejo unas declaraciones del Monseñor Eduardo Boza Masvidal, Obispo de Los Teques, Venezuela:
“Por eso es importante dejar bien sentado que existe una ley moral objetiva, superior al hombre. Los actos homosexuales violan esa moral y están contra el orden establecido por Dios. Por eso nunca pueden justificarse (...) No cabe alegar aquí "los derechos de las minorías" porque, por una parte, nadie tiene "derecho" a hacer el mal., la libertad tiene sus límites y es muy distinta del libertinaje. Y por otra, no se puede equiparar este caso con las minorías raciales, étnicas y culturales, que suponen condiciones legítimas de la persona. Habría que reconocer entonces igualmente los "derechos" de las minorías de borrachos, drogadictos, etc. que también son situaciones patológicas, y que no deben admitirse sino tratar de curarse y superarse.” Caray con el obispo...
En fin, a la pregunta que nos hacíamos antes de si están justificadas las críticas a la iglesia católica en la cabalgata del orgullo gay, yo diría que sí, ya que una institución que tacha de enfermos, degenerados, malvados e inmorales a unos seres humanos simplemente por su condición sexual, es algo para criticar y denunciar. Por lo tanto, sí: la actitud de Alaska, defendiendo a la Iglesia Católica por una parte y a los derechos de los gays por otra, es totalmente incoherente, hipócrita, oportunista y repulsiva. O como ella misma se define: liberal.
- Juanjo1977
- 2011-10-07 10:49:13 opinó sobre Arturo Pérez-Reverte
El valedor de la patria y de las...
Locutor de radio, presentador de televisión, corresponsal de guerra, curtido marinero, lector de la prensa rosa, juancarlista leal, académico de la lengua, polemista furibundo, recibidor de medallas, fustigador de políticos, patriota nostálgico, azote de nacionalistas y un millón de cosas más es nuestro Arturo Pérez-Reverte, el escritor más mediático del panorama nacional y uno de los pilares de la “industria” literaria española, siendo un auténtico best-sellers a pesar de (o gracias a) sus evidentes limitaciones como escritor.
La narrativa de Pérez-Reverte es artificial y rimbombante, poco original, profusamente descriptiva, llena de tópicos y arquetipos y rebosante de referencias culturales a lo Umberto Eco (y que me perdone Eco por la comparación). Además de sus novelas, Arturo Pérez-Reverte también escribe artículos de opinión para el suplemento conservador Semanal XL, poniendo en negro sobre blanco todas sus insatisfacciones, frustraciones y paranoias, para solaz e indignación del público de derechas que le lee todos los domingos.
Como muchos “ideólogos” de la derecha mediática española, Arturo Pérez-Reverte padece un complejo de inferioridad galopante que le obliga a presumir constantemente de su gran cultura, arma arrojadiza contra sus enemigos, todos ellos un puñado de analfabetos que no han leído un libro en su vida (según él). Arturo Pérez-Reverte cree poseer la verdad absoluta y esa posesión le legitimiza para insultar a todos aquellos que osen porfiarle: inútiles, estúpidos, malvados, traidores, gilipollas e imbéciles pueblan las páginas de sus artículos de opinión (léase berrinche).
Su escritura en estos artículos es vulgar y soez (arriesgada e independiente, dirán otros) y revela la poca educación y la doble vara de medir del autor: él puede utilizar las formas más bajunas e indisciplinares del lenguaje pero el resto del planeta debe regirse por unas férreas normas y leyes impuestas por la tradición, la costumbre y por su idolatrada RAE, de la cual es su fiel perro ladrador.
Otra de las dolencias de Arturo Pérez-Reverte es su grave trastorno bipolar, que le hace zozobrar entre el inconformismo antisistema y el patriotismo español más rancio y anquilosado. En las páginas de su archiconocido Alatriste podemos ver al alter ego del escritor (aunque Pérez-Reverte se siente más identificado con Quevedo). Alatriste es un soldado viejo muy cínico y desencantado con su país pero que en el fondo se parte los piños contra holandeses, ingleses y moros por su amada España. Pues lo mismo ocurre con Arturo Pérez-Reverte, que el pobre recuerda con evidente nostalgia las clases de Historia de su niñez, donde profesores franquistas le contaban las conquistas del Imperio Español, desde los Reyes Católicos hasta Carlos I y Felipe II (el resto eran austrias y borbones decadentes). Y debido a esto, Arturo sueña con una España sin tantos complejos descentralizadores ni tantas nacionalidades periféricas, que se sienta orgullosa de su historia, de su himno y de su bandera. La educación pública, a ojos del escritor, tendría que recuperar una serie de valores tan fundamentales como el patriotismo, la dignidad nacional y la lista de los reyes godos, que parece mentira que los niños de la LOGSE no se sepan todas y cada una de las batallas en las que ha participado España, ni cuantos reyes ha tenido el país.
En cuanto a la realidad actual, el mundo está lleno de lacras que Pérez-Reverte no duda en enumerar en sus artículos de opinión y que evidencian la estrechez moral e intelectual del escritor: sus patentes de corso están plagados de gente fea y sin educación, políticos ignorantes y corruptos, nacionalistas vascos y catalanes que quieren destruir España, feministas quisquillosas y analfabetas, jóvenes incultos y violentos, sindicalistas oportunistas y ridículos, populachos ignorantes y gregarios y un millón de generalizaciones maniqueas e infantiles más, todo bajo un prisma subjetivo e injusto que la mayoría de las veces le hace el juego a la derecha más rancia, intolerante y totalitaria que tiene sus voceros en Intereconomía y en Libertad Digital.
Mención especial merece el concepto de “Historia” que tiene Arturo Pérez-Reverte. Para el escritor la historia no es una ciencia social que realiza un análisis crítico de la economía y la sociedad de las civilizaciones para comprender la realidad actual, sino una sucesión de fechas, batallitas y listas interminables de reyes (españoles, por supuesto) sin ningún rigor científico pero redactadas con mucha imaginación y solera para inculcar en los jóvenes estudiantes un sentimiento patriótico sólido. Con regocijo y fascinación, Pérez-Reverte dedica no pocos artículos para relatar “Hazañas Bélicas” de ayer, hoy y siempre, ya sea de la España de Carlos I con esos tercios españoles que le ponen los vellos de punta, como de la guerra civil española, narrando batallitas sin distinguir bandos y sin un análisis riguroso de la contienda, resumiéndolo todo con el estúpido argumento de que España es cainita y estamos condenados a matarnos.
En fin, señoras y señores, mucho ruido y pocas nueces. A este “bravo español” las contradicciones conceptuales le pesan demasiado y hacen de él un niñato fanfarrón que se apoya en una libertad casi anarquizante para despotricar contra todo lo que le irrita.

