Crítica de cine de la semana
The Age of Stupid
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/ 23.08.2010
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Buen documental que se presenta envuelto por una parte de ficcion. Estamos en el año 2055, la humanidad se ha ido al carajo y nos encontramos en una especie de bunker-archivo historico al cuidado de un encargado (Pete Postlethwaite). El encargado hace un repaso a los acontecimientos del pasado y se pregunta por que la humanidad no hizo nada para cambiar las cosas cuando aun estaba a tiempo.
La cosa va del cambio climatico y las historias que se nos enseñan son recientes y veridicas. En total se nos muestran 6 historias. El deshielo del Montblanc, la guerra de Irak, el desastre del Katrina, la pobreza en Nigeria, la creacion de una compañia aerea en la India y los problemas con la energia eolica en Gran Bretaña.
Lo bueno es que la cinta se centra en las personas,[...]
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Buen documental que se presenta envuelto por una parte de ficcion. Estamos en el año 2055, la humanidad se ha ido al carajo y nos encontramos en una especie de bunker-archivo historico al cuidado de un encargado (Pete Postlethwaite). El encargado hace un repaso a los acontecimientos del pasado y se pregunta por que la humanidad no hizo nada para cambiar las cosas cuando aun estaba a tiempo.
La cosa va del cambio climatico y las historias que se nos enseñan son recientes y veridicas. En total se nos muestran 6 historias. El deshielo del Montblanc, la guerra de Irak, el desastre del Katrina, la pobreza en Nigeria, la creacion de una compañia aerea en la India y los problemas con la energia eolica en Gran Bretaña.
Lo bueno es que la cinta se centra en las personas, de esta forma podemos conocer bien a los protagonistas y lo que piensan sobre la situacion y tal. El resultado es curioso, hay un interesante equilibrio entre lo se cuenta y lo que transmite. De forma sencilla, sin dramatismos ni excesos ni derroches. Esa naturalidad sorprende a veces, lo mismo deja caer datos de serias implicaciones como comparte declaraciones un tanto extrañas. Quiero decir, que en su neutralidad da igual espacio a los protagonistas, sin embargo, cuando hablan, no todo lo que dicen es tan sensato como parece. Y uno no sabe si es intencionado o no.
Sea como sea, vale la pena sopesar los contrastes de las personas. La extraña "serenidad" y "ecologismo" de Alvin, la fortaleza de Layefa, la doble-moral infumable de Jeh, los juegos belicos de Jamila y Adnan, la memoria de Fernand, el compromiso de los Guy y, sobre todo, la estupidez galopante de los vecinos de Bedfordshire, que se oponen a la instalacion de molinos de viento porque "estropean la vista" y tienen las narices de decir que si, que estan concienciados pero que mejor que los pongan en otro sitio. Sin comentarios.
En resumen, la impresion que uno saca es que ya todo se queda corto, las buenas intenciones, los buenos propositos, la buena voluntad, los intentos de protesta, los compromisos, etc. Todo resulta mediocre, pobre, limitadisimo. La inercia puede con todo, mucho suspiro, mucho anhelo, mucha palabreria pero a la hora de la verdad la gente esta muerta en vida, el "sueño capitalista" esta implantado tan hondo en la humanidad que nos tiene zombificados.
Tu te dices: tengo que hacer algo para cambiar y tu mente busca pero no sale del circuito monetario, asi es imposible levantar el vuelo, somos angeles mutilados. Asi, cada uno busca su minimo de consuelo y de contento, uno se conforma con plantar patatas, otro se dedica a pescar peces (y luego soltarlos) y se cree que con eso ya esta bien, otro persigue su minisueño de pequeñoburgues, otro mira al pasado y se lamenta, otro se autoengaña con sus falacias y se entrega al sistema, y asi, cada uno, de una manera u otra, estamos en ese marasmo con el que vamos dulcemente (o no tan dulcemente) a pique.
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Crítica de literatura de la semana
Veintitrés maestros, de corazón
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/ 26.08.2010
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Este libro es una genial novela de Carlos Gonzalez Perez, que nos mete de lleno en las clases de un profesor de matematicas muy especial. Y es que no se conforma con "dar la leccion", lo que hace es despertar a sus alumnos a la vida, abrirlos a lo desconocido, alimentar su espiritu de investigacion.
(Pss... Oye, un secreto: Al principio iba a llamar esta critica "El buen idealista". Como la habrias llamado tu? Claro que primero hay que leer el libro, jeje).
Quien mas quien menos ha tenido un profesor favorito, este libro encarna ese arquetipo en su maxima potencia. El profesor ideal lo es porque escucha y respeta a sus alumnos, porque se abre y comparte su experiencia con total sinceridad y generosidad, desde la igualdad y el reconocimiento humano. No hay[...]
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Este libro es una genial novela de Carlos Gonzalez Perez, que nos mete de lleno en las clases de un profesor de matematicas muy especial. Y es que no se conforma con "dar la leccion", lo que hace es despertar a sus alumnos a la vida, abrirlos a lo desconocido, alimentar su espiritu de investigacion.
(Pss... Oye, un secreto: Al principio iba a llamar esta critica "El buen idealista". Como la habrias llamado tu? Claro que primero hay que leer el libro, jeje).
Quien mas quien menos ha tenido un profesor favorito, este libro encarna ese arquetipo en su maxima potencia. El profesor ideal lo es porque escucha y respeta a sus alumnos, porque se abre y comparte su experiencia con total sinceridad y generosidad, desde la igualdad y el reconocimiento humano. No hay compartimentos estancos en el saber y la verdadera enseñanza sabe ser polifacetica, integradora, brillante, armonica.
Lo que aqui tenemos es un ejemplo muy claro sobre como puede ser una buena dinamica de educacion. En realidad no harian falta mayores avances, el principal obstaculo reside en todos los anquilosamientos que ha adquirido el sistema y sus integrantes. Si consigues reciclar las mentes de los docentes y sus estamentos rectores lo que aqui se describe es perfectamente posible. Claro que, tal y como estan las cosas, compartir informacion y materiales asi, tan alegremente, en clase casi pareceria una utopia. Hoy en dia la libertad no prima, sino todo lo contrario.
La lectura se hace intensa y apasionante, la trama progresa a buen ritmo y los protagonistas le dan especial colorido y calidez. Los alumnos son muy entrañables, muy caracteristicos. Toda la novela tiene un aire muy veridico, esta impregnada de gracia y vitalidad. Y eso que el volumen de informacion que fluye entre el profe y los alumnos es mas que considerable. Supongo que ahi reside su atractivo, el planteamiento funciona muy bien y mantiene su pulso vibrante con sus dialogos, cosa que tiene especial merito, ya que crea una quimica perfecta entre sus componentes, unica, de las que no se emulan asi como asi.
Las enseñanzas que guardan sus paginas son muy interesantes, autenticas, elevadas, actuales, muy bien relacionadas y desarrolladas. Basicamente, cualquiera que este en el proceso de descubrir, o reencontrar, su camino de conocimiento y sabiduria vera en sus palabras un perfecto reflejo de esa busqueda, con todas sus derivaciones, implicaciones y posibilidades.
Cabe destacar el papel de Alex, el alumno cientifista, esceptico y ateo. Viva encarnacion de esa soberbia prejuzgante, ufana y campante que tanta "luz y alegria" aporta alli donde se presenta, jeje. Nada mas, un saludo.
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Crítica de másica de la semana
Ábreme La Puerta
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passofinno
/ 22.08.2010
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Seguía insistiendo tocaba a la puerta y en cada toque se escuchaba de su corazón un lamento hasta la madera se contagiaba parecían urdidos sollozos , al fondo acunada en el aire sonaba una canción atonal : ` Ábreme la puerta ´
¡ Toc....toc....toc...! Por una rendija yo la miraba sin quererle abrir sigiloso y con pasos de ladrón me escabullía también hasta el rincón de la cortina ,por la rendija le veía su rostro agotado y seco ya de llorar y por el rincón de la cortina la ventana me mostraba pedazos de su alma mientras el macho alfa recogía con cuidado mis sombras para que no me delataran .
¡ Toc....toc....toc....! Esos golpes parecían suplicar un perdón pedir un favor de un ingrato una gracia un llamado de atención pero mi corazón de piedra seguía ciego sordo y[...]
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Seguía insistiendo tocaba a la puerta y en cada toque se escuchaba de su corazón un lamento hasta la madera se contagiaba parecían urdidos sollozos , al fondo acunada en el aire sonaba una canción atonal : ` Ábreme la puerta ´
¡ Toc....toc....toc...! Por una rendija yo la miraba sin quererle abrir sigiloso y con pasos de ladrón me escabullía también hasta el rincón de la cortina ,por la rendija le veía su rostro agotado y seco ya de llorar y por el rincón de la cortina la ventana me mostraba pedazos de su alma mientras el macho alfa recogía con cuidado mis sombras para que no me delataran .
¡ Toc....toc....toc....! Esos golpes parecían suplicar un perdón pedir un favor de un ingrato una gracia un llamado de atención pero mi corazón de piedra seguía ciego sordo y mudo la supuesta ofensa que ella me hizo ni con sangre se ha de lavar .
¡ Toc....toc....toc....I Igual a como hice con el teléfono no le contestaba ni le abría la puerta sus puños estaban llenos de toctoc´s yo tenía dudas de ella pero también dudaba de su infamia la intriga derrapaba la balanza algo me decía que los culpables eran otras gentes que era inocente que la sierpe trama y el incubo miente tres entes presentes una sola verdad .
¡ Toc....toc....toc....! ¡ Por mi culpa por mi culpa por mi culpa ! suenan igual esos toques en mi pecho como sermones cuándo rezo el credo el yo pecador ¡ Por mi culpa por mi culpa por mi GRAN culpa ! no más por favor mi Amor mi aguante está hecho gelatina trizas la razón todo taladra en mi mente devoción pasión deseo sacrilegio y carne debo abrirle debo contestarle debo perdonarle pero ¿ de que ? si ya sé que no es culpable el culpable soy yo así me lo dicen esos benditos Toc- toc´s ....- Deo gracias - .
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" Solo quiero que surjas en mi
como la FE en los desesperados ".
( Vinicius de Moraes 1903-1980 , `Ausencia ´ ).
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