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Sitges 2017: 'A Ghost Story', 'How to talk to girls at parties' y 'Jupiter's Moon'

'How to talk to girls at parties', de las mejores películas del Festival de Sitges

Durante la ceremonia de clausura, el Presidente del Festival de Sitges, Ángel Sala, defendía el palmarés de la presente edición en pro de la diversidad en el género fantástico. Por esta fiesta de la imaginación han pasado obras de todos los países con problemáticas sociales que manifiestan la importancia del papel de la mujer «en el pasado, el presente y el futuro».

Precisamente el tiempo es la clave en la última película de David Lowery, la cual trata de encontrar las razones del paranormal, como ya vimos de alguna manera en Indiana (T. Comas, 2016), en el relato intertemporal A ghost story. La intimidad encontrada en sus planos de larga duración es el billete de ida y vuelta a los orígenes de lo espiritual, el miedo y las relaciones humanas. Una propuesta que recuerda al cómic Here, de Richard McGuire, donde los protagonistas no son las personas, sino el lugar. Rooney Mara y Casey Affleck aportan su presencia en cuerpo y alma para desarrollar esta película tan reflexiva como enigmática. Sin duda, una de las favoritas del público más joven del festival (los voluntarios y la sección Carnet Jove la reconocieron como la gran triunfadora).

Otro gran exitoso repite en el Festival, convirtiéndose en todo un veterano. El japonés Takasi Miike presenta su película número 100 en los Cines Retiro entre risas y alguna copa de más. Admitió que lo que le gustaba de Cataluña era la sangría y el cava, pero debe haber visto algo más en la localidad de Sitges cuando ha decidido rodar aquí su adaptación del manga homónimo Jojo´s Bizarre Adventure: Diamond is unbreakable, emulando la ciudad ficticia de Morioh con las calles de este pueblo costero. El sentimiento es mutuo. Los fans de Miike y asistentes al festival encuentran aquí sus míticos duelos de acción y superpoderes que navegan entre la guasa y la distensión del drama narrativo. En la búsqueda de la completa fidelidad a la obra original, la película pierde su lógica por momentos, pero cumple su acometido en cuanto a expectativas basadas en la obra de Miike.

Si se ha proyectado este año una película gamberra reseñable, esa ha sido sin duda la insólita How to talk to girls at parties, una cuidadosa confección que une los puntos en común entre los punks británicos de los 70 y los extraterrestres. ¿Cómo? Como lo oyen. John Cameron Mitchell es el encargado de esta locura psico-espacial que trata con hilarante maestría lo que significa encontrarse fuera de este mundo. Alex Sharp, Elle Fanning y Nicole Kidman completan un reparto donde los actores secundarios y las escenas corales no tienen desperdicio.

Llegó el sábado y con él la lectura del palmarés. Hay sorpresas del agrado y rechazo de todo el mundo, ¿pero qué sería de Sitges si no hubiese espacio para la diversidad que tanto defendía Sala? Jupiter´s Moon, del húngaro Kornél Mundruczó, se corona como la ganadora de la Sección oficial entre vítores y abucheos en la sala de prensa. El film denuncia la situación de los refugiados sin renunciar a una suerte de fantasía en las que los disparos no matan, sino que hacen levitar. Otro de los premiados del día fue el actor Tony Isbert, quien se llevó el Premio Nosferatu y subió conmocionado al escenario del Auditorio para indicar que a sus 66 años sigue al pie del cañón y mantiene una clara inclinación por las tablas del teatro.

Seguidamente se presentaba la película What happened to Monday? (T. Wirkola, 2017), una dosis de acción encabezada por Noomi Rapace y acompañada por Willem Dafoe y Glenn Close. Pese a los esfuerzos de Rapace para figurar como la mujer de acción de nuestra generación y su interpretación de diversos papeles dentro de la misma historia, la cinta no logra salir victoriosa debido a un guion que se queda a medio camino entre Hijos de los hombres (A. Cuarón, 2006) y la serie Orphan Black (J. Fawcett, G. Manson, 2013). Lo que podría haber dado más de sí se conforma con una trama linchada de golpes de efecto y un mensaje pro-vida que no llega a conmocionar. En definitiva, el film de Wirkola resulta ser un intento de blockbuster veraniego tan aparentoso como olvidadizo.

En esta línea, la gala de clausura en la Plaza de la Fragata, bajo la icónica iglesia de San Bartolomé y Santa Tecla, quiso conmemorar el 50 aniversario del Festival con su consagrado logo de King Kong. Un simio de grandes dimensiones, creado y conducido por la compañía La Fura dels Baus, trajo al escenario a la presentadora para hacer la lectura del palmarés oficial. Pero los intentos por acentuar la grandeza del festival ralentizaron el arranque de una gala que fue ganando agilidad después con el reparto de premios.

Sitges tiene un festival de cine fantástico que no necesita ya carta de presentación. Su alcance internacional queda patente en la gran oferta de proyecciones que adelantan la festividad de Halloween por unos días en la pequeña localidad catalana. De este Festival uno no solo se enamora del terror, la originalidad y la ficción, sino también del contagioso entusiasmo con el que el pueblo entero abraza el evento. Sitges puede prescindir de un motivo especial para celebrar su 50 cumpleaños. La edición ya ha quedado enmarcada en su grandeza por visitas como las de Susan Sarandon, Robert Englund, Guillermo del Toro, Frank Langella, Jaume Balagueró, Paco Plaza, Vince Vaughn, Udo Kier… y muchos, muchos otros; proyecciones en primicia como La forma del agua, La piel fría o The disaster artist, y, por último pero no menos importante, la presencia de miles de asistentes que han saboreado el terror y la fantasía en cada sala de cine, en cada exposición o en las calles recorridas por la Zombie Walk.

El propio Ángel Sala anuncia la conmemoración del 50º aniversario de 2001: Una odisea del espacio (S. Kubrick, 1968) para la edición del año que viene. Otra muestra de que el tiempo pasa pero algunas historias no dejarán de emocionarnos. El festival promete reunir de nuevo lo mejor de todas las emociones e invitará a los visitantes a gozar de esta fiesta de la cultura. El tiempo pasa, y Sitges cada vez se hace más grande.

Alberto Richart.

Enviado por: Alain Garrido el 16/10/2017
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