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Thomas Kruithof (‘Testigo’): “El caso Snowden ha puesto de relieve que las tecnologías arcaicas son más seguras que las digitales”

François Cluzet en 'Testigo'

‘Testigo’ es la ópera prima del director francés que explora la otra cara de los estados y el poder en la sombra en una trama de espionaje que remite al cine de los 70.

El eje central de la trama recuerda a una liberación de rehenes durante la administración Sarkozy. ¿Ha partido de algún caso real para elaborar el guion?

Es cierto, durante los años de la presidencia de Nicolas Sarkozy hubo el caso de las enfermeras húngaras retenidas en Libia. Finalmente fueron liberadas tras un proceso del que poco se supo y cuyas condiciones fueron poco claras. No obstante, en este caso concreto no me inspiré; sí lo hice de casos muy sonados en los años 80 en Francia, aunque el trasfondo de la película se inspira más en un conjunto de casos y conspiraciones acaecidos durante los últimos 30 años en Francia.

El siglo XXI será, quizás, el siglo de la escuchas. Propiciado por el 11-S y propulsado en el mandato de Obama, el tema está en boga de todas las administraciones. ¿Juega un papel determinante en el film?

Tiene que ver con todo ese sentimiento de vigilancia generalizada que todos tenemos en mente, sobre todo, propulsada tras algún acto terrorista, El ambiente de la película no tiene nada que ver con eso, pero sí quiero subrayar en la historia la existencia de esas sociedades más arcaicas, cuando ya se hacían este tipo de escuchas, como el KGB durante la Guerra Fría. El caso Snowden ha puesto de relieve que las tecnologías arcaicas son más seguras que las digitales. En una máquina de escribir y una grabadora al uso se pueden esconder mejor las trazas y los actos perpetuados. Testigo es algo así como la nostalgia del espionaje.

Al ver uno Testigo es imposible no pensaren La conversación de Francis Ford Coppola…

El cine lo he hecho aprendiendo y haciendo películas y eso implica hacer cine a base de haber visto mucho cine. No me doy cuenta de todas las películas que me han influenciado, pero es palpable que La conspiración está presente. Todo el equipo de la película vio el film de Coppola. Así que sí, La conspiración es una de las influencias de Testigo.

François Cluzet tiene una nutrida trayectoria en todos los géneros, pero últimamente el público (al menos, el español) lo tenía encasillado en la comedia. ¿Fue una elección primeriza o meditada?

Cluzet tiene una carrea de lo más variada, él va cambiando de una película a otra. Es un actor capaz de hacer el ridículo en la comedia y de construir en los drama unos personajes con una fuerza y sobriedad increíble. Aquí, demuestra una capacidad de transmitir mucho con poco, realiza una interpretación desde la sutileza y aporta unas capas de humanidad que no están escritas en el guion, pero él es capaz de añadirlas. Cluzet era la persona idónea.

Duval, el protagonista, es, en todo momento, la mirada objetiva del espectador en todo este entramado de conspiraciones. Él es como un periodista realizando un reportaje, no se posciona.

Es un personaje solitario, que se llamaría instrumentalizado; Duval necesita un trabajo y está dispuesto hacer el trabajo acometido sin plantear preguntas, simplemente acata. Aunque, en un momento dado, se da cuenta a que está siendo manipulado y empieza a hacer lo mismo con ellos. Completamente de acuerdo en que es como un reportaje periodístico, sobre todo, en la primera mitad: Duval observa y se cuestiona ciertos misterios, como si fuésemos cualquiera de nosotros; luego hay un momento en que decide que debe actuar, toma otro rumbo y ese es el mismo que el nuestro, el espectador ya no puede elegir: aunque estemos de acuerdo o no con ese camino tomado. El protagonista toma partida y el espectador deja de ver los hechos como algo puramente objetivo.

El sonido juega un papel determinante en la película para crear la atmosfera. ¿Cómo trabajaste este aspecto con el equipo técnico?

Me conmueve que observes esto, porque el sonido, es cierto, juega un papel primordial. El sonido actúa al servicio del cerebro, no a nivel del cuerpo; esta aportación del sonido responde  a un trabajo meticuloso. Una regla fue que el sonido fuera mental y que reflejara el miedo y la ansiedad cada vez más interior y cada vez menos realista. Duval está en ese edificio aislado, y en vez de enfatizar sonidos como el de gentío por la calle, hay otro tipo de ruido que crea esa sensación de angustia. También quise trabajar la frontera entre la música y la soledad del silencio a partir de la música delos objetos (véase, la máquina de escribir). Su trabajo de mecanografía es como el de un obrero: algo mecánico y ficha todos los días.

Alain Garrido.

Enviado por: Alain Garrido el 09/06/2017