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Elena Martín (‘Júlia ist’): “Me gusta mucho contar historias y materializar reflexiones y el cine me parece una herramienta preciosa para hacerlo”

Elena Martín en la presentación de su 'Júlia ist' en el pasado D'A Film Fest

La joven actriz estrena su primera película como directora, Júlia ist, un proyecto nacido como trabajo final de Grado en la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona. En el film explora las vivencias de un Erasmus en Berlín partiendo de su propia experiencia.

¿Cuánto hay de ti en Júlia?

En Júlia hay las mismas crisis que padecí en mi Erasmus y el arco emocional es muy autobiográfico. No obstante, las acciones concretas y los personajes que Júlia conoce no lo son, aunque muchos de ellos son los amigos que hice en mi Erasmus en Berlín, no desempeñan el mismo rol que juegan en mi vida. Las tramas son ficción y el personaje es más cerrado y tímido para hacer más evidente la dificultad de integración, pero los conflictos son muy parecidos.

La película logra reflejar muy bien la añoranza por los seres queridos dejados atrás y la adaptación a la nueva ciudad en el extranjero. Tu propia experiencia habrá ayudado mucho…

La película tiene unas fases muy claras que se relacionan con las estaciones del año y que las viví bastante en esta sintonía. Al principio, todo es hostilidad, frío, soledad y decepción evidente durante el invierno; después llega la primavera y Júlia empieza a embalarse, a integrarse a toda costa y toma decisiones sin sentirlas demasiado. Finalmente, luego llega el verano que es explosivo y Berlín es mucho más acogedora, la ciudad es suya con detalles tan mínimos como disfrutar de una puesta de sol.

Pese a ese verano explosivo, ¿Júlia está más sola durante los primeros meses en Berlín o en su regreso a Barcelona?

Es una soledad diferente. Júlia, a su regreso, tiene una mayor distancia de sus vivencias y toma consciencia de su experiencia. No es su primera crisis, en todo caso, la segunda. En la vida, puedes sentirte perdido en muchas ocasiones, pero cuando ya lo has estado una primera vez, cuando vuelve a ocurrirte, lo identificas y te enfrentas a ello de forma distinta.

Tanto Las amigas de Àgata como Júlia ist se centran en la juventud de aquí y ahora. Más allá de la propia experiencia personal, ¿cómo has logrado captar con tanto realismo este momento vital?

Es algo que me cuesta un poco explicar, porque es bastante natural. Creo que se consigue siendo muy exigente con lo que uno está explicando, con una actitud de análisis constante y con el punto de vista propio sin intentar mirarlo desde una distancia que no tienes o desde una proximidad inexistente. Tanto en Las amigas de Àgata como en Júlia ist lo más interesante fue encontrar esa línea tan frágil entre la identificación con el personaje y el juicio hacia él. Es decir, la protagonista eres tú, por tanto, cuando tú estás viviendo esa experiencia, no eres consciente de lo que estás haciendo ni tienes la distancia para tomar las buenas decisiones. Eso sí, al cabo de un tiempo, te entiendes, te perdonas y asumes que no volverías a cometer los mismos errores. Así pues, se consigue mimando al personaje y metiéndole caña y solo puedes hacerlo contigo mismo.

Otras ficciones actuales como Frances Ha de Noah Baumbach o la serie Girls también han logrado captar la juventud de aquí y ahora con tanta precisión. ¿Las tenías en tu radar? Aunque los directores suelen ser reticentes a mencionar referentes, ¿tienes alguno confesable?

A nivel de figura pública y valentía, Lena Dunham (creadora de Girls) es un referente en general para todo, no sé si el tono de Júlia ist se asemeja a sus ficciones, más bien no, pero valoro mucho su valentía de ponerse ante la cámara sin ningún pudor con las escenas de sexo ni ningún tema tabú. Por otro lado, a nivel visual y tono sí cito a Mia Hansen-Love, porque tiene la mirada europea y su sensibilidad en sus películas nos ha sido muy útil.

Eras Àgata en Las amigas de Àgata y resulta casi imposible no hermanar esta Júlia ist con aquella. Además, ambas películas han surgido del mismo proyecto de la Universitat Pompeu Fabra. ¿Mucho agradecimiento para ellos?

¡Mucho, mucho! El dispositivo que tienen en la Universitat Pompeu Fabra para poner en marcha los proyectos finales de carrera es muy interesante. Es el momento de la carrera que más he aprovechado con diferencia y, para mí, haber continuado dos años más con el proyecto ha sido como hacer un máster. A nivel de crecimiento personal es muy enriquecedor. También gracias a ellos hemos conocido al equipo de Lastor Media, la productora, que no ha ayudado en la posproducción.

¿Cuál fue la ayuda recibida por todo el equipo docente?

Estupenda. El tutor Gonzalo de Luca nos ha acompañado durante todo el proceso y ahora, de cara al estreno, sigue con nosotros. Nos han aconsejado mucho y nos han metido caña profesores como Elías Simón Siminiani, Mar Coll, Isaki Lacuesta y Javier Rebollo. Son los que nos han guiado y nos han criticado constructivamente durante todo el proceso. Es un lujo tenerlos cerca y poder dialogar con ellos.

¿Y mucho respeto, no?

Sí, mucho respeto, pero a su vez, ellos desde una vocación de docente en la que no todo el mundo es capaz de ponerse. Ellos no se ponían por encima del proyecto, sino que mostraban empatía hacia un colega que está levantando una película. Fue fantástico vivir el rodaje de mi primera película arropada por todos ellos.

No era una ciudad desconocida para ti Berlín, pero aun así, ¡qué valentía rodar tu primera película en el extranjero!

Sí, precisamente, Mar Coll cuando le comentamos que queríamos rodar la película en Berlín, nos miró con una cara indescriptible y nos aseguró que nos esperaba “un trabajo titánico”. Al salir de la reunión solo podíamos decir “¡qué borde!” (ríe). A parte de que las tutorías con Mar nos ayudaron mucho, a lo largo de todo el rodaje recordamos su frase una y otra vez. Gracias a Marta Cruanyes, la encargada de producción de nuestro equipo, pudimos llevar a buen puerto todo: tuvo que ser muy creativa; también hemos rodado en bares donde trabajan amigos, pisos de amigos. Así que no es imposible rodar en el extranjero en un trabajo primerizo.

Y para mayor prueba, el estreno de Júlia ist.

Y en muchos momentos me he sentido mejor rodando en Berlín que en Barcelona, porque esto de estar en el extranjero, centrada en una sola cosa, ayuda mucho; sobre todo, si es un proyecto sin dinero que esto implica que debes compaginarlo con trabajos remunerados. Irme ahí me quitó un peso de encima.

Más allá de rodar en el extranjero, ¿otro reto añadido para una ópera prima es rodarte a ti misma?

Fue muy difícil y en un primer momento, no queríamos hacerlo precisamente porque nos imaginábamos lo complicado que resultaría. Estuvimos buscando actriz, pero encontrar una que nos gustara y que hablara bien el catalán y el alemán también era complicado. Finalmente, nuestro tutor nos recomendó que yo misma interpretara a Júlia porque al fin y al cabo soy actriz, era mi punto de vista y quizás era más arriesgado hacer pasar la propia experiencia a alguien que revivirla uno mismo. Sin embargo, en muchos momentos, me he arrepentido de esta decisión, porque al estar dentro y fuera me daba miedo no hacer bien ni una cosa ni otra. Aun así, estoy muy contenta con el resultado, partíamos de un trabajo final de carrera y al final se trataba de aprender mucho y es lo que he conseguido, aunque también me he desesperado mucho.

¿La hermandad entre todo el equipo habrá sido capital?

Por supuesto, Júlia ist ha estado posible gracias a todo el equipo porque compartíamos una responsabilidad hacia el proyecto, pese a mi rol de directora. Por ejemplo, con Pol Rebaque, el director de fotografía, planificamos todas las escenas y hablábamos de las intenciones de todo. ¡Pol es un genio, ha rodado con una Canon 7D! No te lo crees viendo la factura visual de la película y tiene una estupenda sensibilidad para el encuadre. En el montaje, junto a la montadora Arianda Ribas encontramos el tono de la película, ella ha cuidado el proyecto tanto como yo y hemos compartido el gusto. Los primeros montajes no tienen nada que ver con la película definitiva, su implicación ha sido muy importante para obtener este resultado.

¿Siempre habías tenido claro el objetivo de dirigir una película en estos años de estudio?

Mi finalidad no era dirigir una película sí o sí. Me gusta mucho contar historias y materializar reflexiones y el teatro y el cine me parecen herramientas preciosas para hacerlo. Cursé Comunicación Audiovisual porque era un abanico más amplio para aprender más herramientas distintas para contar historias. Sí que siempre pensaba que me encantaría dirigir y actuar como Woody Allen en sus películas, pero era un pensamiento como quien dice “me gustaría ser astronauta”. Como fantasía sí, pero hasta que no he estado de lleno en el rodaje no he pensado “seré directora de cine”; a día de hoy, todavía no lo sé, pero me gustaría mucho seguir esta carrera que he iniciado con Júlia ist

Alain Garrido.

Enviado por: Alain Garrido el 14/06/2017
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