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Kleber Mendonça Filho ('Doña Clara'): "En Brasil se ha instaurado la idea de que la corrupción nació en 2003, como si apareciera de repente, pero lleva siglos y siglos"

Kleber Mendonça Filho señalando las playas de Recife

El director brasileño ha presentado en nuestro país su segunda película, Doña Clara, tras triunfar en el último Festival de Cannes. En esta netrevista nos ofrece las claves de una de las películas más importantes de la temporada.

Al alcance de muy pocos, Kleber Mendonça Filho ha presentado su segunda película en la sección oficial del Festival de Cannes, compitiendo por la Palma de Oro junto a Jarmusch, los Dardenne, Dumont... La película no obtuvo presencia en el palmarés, pero su acogida fue una de las más calurosas con elogios por parte de la mayoría de la crítica. Además, Doña Clara supone el reencuentro del público con Sonia Braga, la actriz brasileña más internacional de todos los tiempos. La historia de esta mujer de 65 años enfrentada al monstruo capitalista que destroza todo el patrimonio cultural y social ha sido visto como una analogía del Brasil actual. ¿Lo es? El propio director nos resuelve las dudas.

Más que con una pregunta, me gustaría empezar reivindicando que Doña Clara sea una película con absoluto protagonismo de una mujer de 65 años.

Muchas gracias. El personaje de Clara tiene una base muy fuerte en mi propia madre, que falleció a los 54 años. En la película proyecto que podría haber sido de ella si hubiera llegado a los 65/70 años. Siempre me sentí confortado con este personaje, porque no era alguien a quien desconocía. Obviamente no es una biografía de mi madre, es una película de ficción y tenía libertad de crear sentimientos reales. La base emotiva sí es real.

Por otro lado, la película también muestra mi preocupación con la ciudad, en este caso Recife, pero es extrapolable a todo Brasil y otros países. La película se está recibiendo como una historia universal en este sentido, porque las cuestiones planteadas pueden ocurrir en cualquier ciudad y tenía temor de hacer un film demasiado local. Como fondo, en la historia, planea la idea de cómo el mercado se come a la ciudad e interviene en su desarrollo. El mercado no es un problema per se, porque es una parte del juego de la sociedad, pero si el mercado no tiene un control pasa a ser un depredador.

Ahí entra en juego, el intento de una empresa inmobiliaria de hacerse dueña de todo el edificio donde solo queda residiendo Doña Clara...

Efectivamente, el edificio de la película es el último que queda en pie, porque en las últimas tres décadas se han echado a perder el resto y no ha quedado un registro arquitectónico de todo este patrimonio de los años 40, 50 y 60. El resto de edificios son de nueva construcción, en los 80 y 90, principalmente.

La diferencia generacional entre Doña Clara y sus hijos es muy latente. ¿Es otro de los grandes temas que querías tratar?

Sobre todo la hija es una antítesis de Clara: es mucho más conservadora y más machista para su edad que su madre, es más, Clara no lo es en absoluto. La idea del machismo y la feminidad era un tema muy interesante a explorar, porque ellas tienen mucho más obstáculos en la vida social por el hecho de ser mujeres. Clara consigue no claudicar ante tres hombres que quieren comprarle el piso a toda costa, ella resiste. Son tres hombres con dinero y poder ante una mujer sin recursos, pero ella resiste en la propia lucha.

¿El cambio arquitectónico de litoral de Recife, con la pérdida del valor cultural, es una metáfora sobre los cambios de Brasil en las últimas décadas y el boom inmobiliario con la corrupción política?

Nunca quise convertir Doña Clara en un film político sobre Brasil, pero es obvio que la interpretación no es descabellada. Pero mi idea principal no era elaborar una metáfora sobre el momento actual en el país. Pero ya en el Festival de Cannes, muchos periodistas veían en Clara una encarnación del espíritu de Dilma Rousseff, pero el proyecto nació en 2002, mucho antes que sucediera todo esto.

Algunas obras artísticas, según el contexto del momento, se leen desde otra perspectiva, no?

Claro, en la música, la literatura y el cine, a veces, el espectador capta más de lo que realmente hay. Y me gusta que Doña Clara siga viva a los ojos del espectador y pueda buscarle más interpretaciones.

¿Per la corrupción envuelta en la especulación inmobiliaria sí está reflejada, verdad?

No había pensado en reflejar la corrupción del entramado social, pero la sociedad brasileña está imbuida por la corrupción. Últimamente, en Brasil, se ha instaurado la idea de que la corrupción nació en 2003, como si apareciera de repente, pero lleva siglos y siglos. En la película se refleja en la escena en que Clara come en un restaurante con un director de un periódico. Este sería el típico personaje brasileño que administra poder, no es una mala persona, pero vive con la corrupción de una forma natural, como si fueran nimiedades.

¿La película sí es una lucha por las convicciones personales? Clara no se rinde ante nada ni nadie...

Sí, sin hacer una lectura sobre la resistencia política que algunos espectadores han querido ver. En primera instancia, la película es un canto a la defensa los propios valores: el primer placer de Clara es ejercer el derecho democrático de decir “no” y el segundo es proteger la memoria histórica del edificio.

Doña Clara brinda un gran resurgimiento a Sonia Braga ¿Siempre fue tu primera opción?

En la primera parte del proyecto estaba completamente seguro que quería encontrar una actriz no profesional: una mujer en la calle, en el mercado… Conforme avanzó el proyecto, amigos y productores me plantearon dudas acerca de encontrarla. En la segunda parte, ya tuve claro que era mucho mejor una actriz profesional y Sonia fue directamente la primera opción. Fui estúpido de no pensar en ella desde el inicio (ríe).

La música juega un papel muy importante, tanto para la narración como para la exteriorización de los sentimientos de Clara.

La película está compuesta de documentos (canciones, fotografías, muebles) que componen un archivo (un instante). Con la música, que para mí es algo orgánico, pretendía traducir el bagaje emocional y cultural. No fue tarea fácil seleccionar la canción para cada momento, porque fue como conformar una playlist para una fiesta, pero con la diferencia que cada una de ellas debía tener una razón narrativa, histórica, estética o emocional.

¿Cuál fue el mayor reto en el rodaje?

Toda película es un gran desafío, todos los días te planteas si el esfuerzo merece la pena (ríe). Quizás la mayor dificultad fue construir la historia con un personaje que debía ser fuerte e interesante en todo momento durante más de dos horas de duración. Sonidos de barrio, mi anterior y primera película, era coral y no me encontré con este problema en la escritura. Pero con el carisma de Sonia, todo está solventado desde el primer minuto.

El agua como símbolo purificador/redentor siempre me ha gustado y el personaje de Clara se da un baño final muy en esta línea.

Muy interesante esta apreciación. Todo Brasil tiene una relación cultural muy fuerte con el agua, por ejemplo, es tradición empezar el año bañándose en las playas. Muchas personas racistas hacia los indígenas siguen una tradición ancestral de ellos: dar ofrenda a una divinidad del agua, hacen el ritual vestidos de blanco y entrando en el agua. Tanto en Sonidos de barrio como en Doña Clara aparece algún personaje dándose un baño corto, un simple chapuzón, sin estarse más de un minuto, como algo purificador.

¿Qué referencias tienes cuando preparas un guion?

Siempre pienso en Alfred Hitchcock, porque es imposible no hacerlo. También en John Carpenter, Robert Altman y en Sao Paulo S/A, una maravillosa película brasileña de los años 60 dirigida por Luís Sérgio Person. Son películas que siempre me inspiran. Por otro lado, inevitablemente, también el sociólogo Gilberto Freyre, natural de Recife, autor de una extensa obra romántica sobre la formación de la sociedad brasileña. Los postulados desgranados en sus estudios sobre la realidad brasileña son válidos hoy en día.

Para terminar como empezábamos: ¿te gustaría que Doña Clara fuese recordada como un homenaje a tu madre?

No lo tengo como propósito, es más hasta una entrevista para el estreno en Francia no mencioné que el personaje surgió como proyección de mi madre fallecida. En el Festival de Cannes no vendí la película con esto. Doña Clara es la historia de una mujer fuerte como tantas otras en este mundo.

Alain Garrido.

Enviado por: Alain Garrido el 10/03/2017