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Ivan Calbérac ('El señor Henri comparte piso'): “La historia surgió de una noticia sobre alquileres de pisos en Barcelona”

Ivan Calbérac

El director adapta su propia obra de teatro en El señor Henri comparte piso, una divertida comedia acerca de un anciano gruñón que alquila una habitación a una joven universitaria de províncias que se muda a París. Ivan Calbérac ha presentado esta semana la película en Barcelona.

¿Por qué decidiste adaptar tu propia obra de teatro a la gran pantalla?

En principio, no tenía previsto adaptarla. Finalmente, sí me lancé a ello porque fue un gran éxito en los escenarios, primero en París y luego en su gira por toda Francia. Con los productores decidimos adaptarla porque nos dimos cuenta que podría funcionar muy bien. Al adaptar una obra de teatro al cine, el principal problema suele ser la unidad única de tiempo y espacio. En cambio, El señor Henri comparte piso tiene una estructura muy cinematográfica en ese sentido, porque la historia contada abarca varios meses.

Pese a esta facilidad inicial, ¿cuáles han sido los principales cambios?

En la obra solo había 4 personajes, Valérie, Henri, su hijo y su nuera, y en la película introduje al padre de Valérie, porque me pareció muy interesante explorarlo para construir paralelismos entre la relación que tiene Henri con su hijo y la del padre de Valérie con ella. El personaje se ha convertido en uno muy importante en la película. No obstante, la principal diferencia es el realismo psicológico, porque en teatro sí hay una silla y una mesa decimos “es una cocina” y el público quiere que le cuenten una historia y decide creérselo o no. En el cine, al contrario, la crítica y el público quiere verlo todo, creérselo cien por cien y verse proyectados en ese universo. Para la psicología de los personajes ocurre exactamente lo mismo: en el teatro la acción debe avanzar rápidamente, pero no se necesitan tantas escenas para justificar las decisiones de los personajes. En este sentido, he creado varias escenas nuevas.

¿De dónde surgió la idea inicial de esta joven compartiendo piso con un anciano?

Pues le debo muchas cosas a España para la inspiración. Todo empezó con una noticia sobre alquieres en Barcelona que vi en un repoartaje del informativo sobre ancianos que alquilaban habitaciones a estudiantes universitarios. En Francia no se prodiga tanto y pensé que de ahí podía salir una buena historia. El caso del reportaje era una mujer mayor con un chico joven, pero yo tenía en la cabeza la imagen del señor mayor cascarrabias con sentido del humor y a partir de ahí fue surgiendo el resto.

De todos modos, si hubieras mantenido los roles de sexo como en el informativo, también podría haber dado mucho juego…

Sí, hubiese podido funcionar muy bien, pero en el reportaje no había ningún conflicto y cualquier autor sabe que una buena historia necesita un conflicto. Al final me interesaba la historia de alguien que está al final de su vida ante alguien que la está empezando. Me parece un juego con muchas posibilidades que me permitía hablar  del déficit de comunicación entre generaciones que hay actualmente.

De hecho, la diferencia generacional está muy presente. Al personaje de Valérie le cuesta más hablar con sus padres que con el señor Henri…

Sí, la película habla mucho de la relación con los padres, la educación recibida y cómo salir de una educación muy rígida. En Francia, a menudo, los padres esperan de sus hijos cosas que no necesariamente quieren hacer y les cuesta aceptar a sus hijos tal y como son. La sociedad busca el éxito escolar y éste no lo es todo. Además, lastra la creatividad de los hijos.

Encontrar a Noémie Schmidt no sería fácil. ¿Qué buscabas para encontrar la actriz ideal?

Sabía que Claude Brasseur iba a ser el señor Henri, por tanto, necesitaba una actriz joven apta de plantarle cara, que no estuviese impresionada y fuese capaz de subir el nivel de actuación y poder rivalizar con él. Claude es un grandísimo actor. Hice un gran casting, vi a muchas chicas y buscaba un fuerte contraste con el personaje de Henri, así que debía ser muy luminosa, sonriente y que pudiese reflejar problemas interiores pero a la vez mostrarse radiante de felicidad. Finalmente, encontré a Noémie que reúne todas estas cualidades.

Imagino que fue un enorme honor trabajar con un actor de la talla de Claude Brasseur…

No es una persona nada fácil, fue un gran placer, pero no se aleja mucho del carácter del señor Henri. Pero el rodaje fue fantástico, él estaba muy a gusto interpretando este personaje y se lo pasó muy bien. Aunque muchos directores me dijeron, ves con cuidado que es muy complicado trabajar con él. También fuimos afortunados que le cayó muy bien Noémie, fue fácil establecer la química entre ellos y fuera del rodaje se hicieron muy buenos amigos.

¿Te ves reflejado en Valérie en tus años de estudiante universitario?

Un poco, pero soy un hombre. Lo que queda claro es que tuve una relación difícil con mi padre, siempre soy muy divertido y muy positivo. Tengo muchos puntos en común con Valérie, pero gestiono los problemas de modos distintos. Todos los personajes de la película tienen algo de mí.

Has escrito para teatro, televisión y cine. ¿En qué medio te encuentras más cómodo en tu escritura?

La escritura de teatro es la más libre de todas, el guion de cine y televisión es muy técnico. Además, a mí me gusta sobre todo escribir diálogos, me encanta escribir diálogos divertidos. Pero escribo mucho para los otros dos medios y el cine es fantástico porque las películas se quedan para siempre y viajan por todo el mundo. No es necesario escoger uno u otro, alterno los dos y es un lujo poder hacerlo.

Las películas viajan, pero la obra de teatro podría hacerlo y, ya que todo empezó con una noticia en Barcelona, ¿te gustaría verla representada en un teatro de la ciudad?

¡Por supuesto, me encantaría! La obra se ha representado en Alemania, Japón y Brasil. Quizás la película ayude a que alguien se interese en representarla. Si una compañía teatral española lee esta entrevista, que sepa que estaré encantado que la representen.

¿Cuáles son tus cinco películas cómicas favoritas?

Me apasionan las películas de Woody Allen, Chaplin, Blake Edwards. El cine español me gusta mucho, pero no conozco demasiadas comedias, en cambio sí Pedro Almodóvar o Julio Medem. Pero las comedias que me gustan más son áquellas que mezclan humor y emoción, como las de Alexander Payne en Nebraska o A propósito de Schmidt. Como director, intento encontrar este equilibrio entre verdad, diversión y emoción.

Alain Garrido.

 

Enviado por: Alain Garrido el 03/03/2017